La Sociedad Española de Acuicultura (SEA) ha premiado la tesis doctoral de la Dra. Isabel García Pérez por un trabajo que introduce un enfoque todavía poco explorado en especies mediterráneas: utilizar el ejercicio como herramienta para mejorar la eficiencia nutricional en dorada (Sparus aurata) y lubina europea (Dicentrarchus labrax).
En un contexto en el que el coste del pienso sigue marcando la rentabilidad de las granjas, el trabajo de Isabel García plantea un cambio de enfoque relevante. No se trata solo de reformular la dieta, sino de optimizar cómo el pez utiliza esos nutrientes.
Tradicionalmente, la estrategia del sector ha estado centrada en mejorar el crecimiento ajustando la formulación del pienso. Sin embargo, este enfoque demuestra que la actividad física puede modificar de forma significativa el aprovechamiento metabólico de la dieta.
El estudio, como explica para misPeces la investigadora, compara una dieta estándar rica en proteína con otra con mayor contenido en carbohidratos, alcanzando un 25 % de almidón gelatinizado, por encima del límite habitualmente recomendado para la especie. Ambas dietas se evaluaron bajo condiciones de natación voluntaria y ejercicio sostenido.
El patrón observado es claro, como señala la investigadora. En condiciones normales, las dietas con mayor contenido en carbohidratos tienden a generar una mayor acumulación de grasa, tanto en el músculo como a nivel visceral. Sin embargo, cuando se introduce ejercicio continuo, esa acumulación se reduce, el crecimiento mejora y el uso de la energía del alimento se vuelve más eficiente.
Impacto directo en costes
En términos prácticos, el ejercicio actúa como un modulador metabólico de la dieta. Esto tiene una implicación directa para el productor: si la dorada es capaz de utilizar mejor los carbohidratos sin penalizar el crecimiento ni la calidad del filete, se abre la puerta a reducir el contenido proteico del pienso —el componente más costoso— con impacto directo en la rentabilidad.
Aunque en este trabajo las diferencias en crecimiento no son extremas, en parte porque las dietas empleadas ya eran de alta calidad según explica, el potencial económico está en la optimización del sistema más que en saltos bruscos de rendimiento.
Por eso, el estudio no plantea una solución inmediata a escala industrial. Existen limitaciones claras, como el escaso desarrollo de sistemas de ejercicio en especies mediterráneas o la necesidad de adaptar el diseño de instalaciones.
Aun así, se identifican escenarios donde su aplicación podría ser viable, especialmente en sistemas en tanque, donde generar flujo es técnicamente sencillo, o en fases juveniles, donde el efecto podría tener impacto a largo plazo.
Más allá del crecimiento: bienestar y calidad
El ejercicio no solo mejora la eficiencia metabólica. En juveniles de dorada, la natación continua reduce el estrés, disminuye comportamientos agresivos y limita el canibalismo, factores relevantes en etapas tempranas del cultivo.
Además, contribuye a reducir la acumulación de grasa, un aspecto clave en especies donde la calidad del filete es determinante.
Desde el punto de vista científico, la tesis también aporta avances con valor estratégico. Entre ellos destaca el desarrollo del primer cultivo primario de células musculares de lubina, que permite testar ingredientes o aditivos antes de su validación en peces completos.
Asimismo, identifica reguladores moleculares del crecimiento muscular, incluidos microRNAs y long non-coding RNAs, con potencial como biomarcadores para evaluar el estado del músculo en distintas condiciones de cultivo.
El valor principal del trabajo no está en un resultado aislado, sino en el cambio de enfoque que propone. La industria ha optimizado el pienso durante décadas. El siguiente paso será optimizar cómo el pez lo utiliza.
La combinación de dieta y ejercicio introduce una nueva variable en la ecuación productiva, con implicaciones directas en costes, eficiencia y sostenibilidad. Aún queda recorrido para su aplicación industrial, pero el concepto ya está claramente definido.
Durante la entrevista, la investigadora ha querido agradecer a la SEA por el reconocimiento obtenido, destacando que supone “un orgullo” tras años de trabajo y subrayando el papel clave de sus directores, colaboradores y equipo en el desarrollo de la tesis.
