Las perspectivas para 2023 no van a diferir mucho de lo que llevamos vivido en 2020, 2021 y 2022. Y aunque en las últimas semanas se han ido moderando las subidas de los precios de combustibles y materias primas, la inestabilidad seguirá siendo la tónica del próximo año.
Como efecto de la inflación se espera que se reduzca el poder adquisitivo de los consumidores y esto afectará a la capacidad de compra de pescado y marisco.
La Agencia Internacional de la Energía advierte de un posible aumento del precio del petróleo en 2023, mientras que el Banco Mundial avisa que el alza de las materias primas se mantendrá hasta 2024.
En el mejor de los casos los compradores reemplazarán las especies pesqueras más caras por otras más baratas. Y, en el peor de los escenarios se observarán caídas del consumo.
Mientras esto siga así, la subida del precio de los piensos seguirá poniendo en riesgo las explotaciones acuícolas europeas. En cuatro años los precios de los piensos han subido de manera espectacular poniendo en riesgo la rentabilidad de muchas explotaciones acuícolas, particularmente las pequeñas y medianas. Después de los devastadores efectos de la pandemia que hicieron subir los precios de los piensos en promedio un 10%, llegó el conflicto bélico de la invasión rusa en Ucrania, disparando los precios de las materias primas y la energía por encima del 16%, según los datos aportados por la Dirección General de Producciones y Mercados Agrarios del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA).
En el Ministerio se analizan dos especies y tres formatos de peces de crianza: la dorada de engorde, la trucha arcoíris blanca y la asalmonada de engorde.
Los piensos de dorada han subido en promedio un 25% entre 2019 y 2022 al pasar de 938,37 euros la tonelada y 1245,74 euros al cierre de noviembre.
En el caso de la trucha blanca y la asalmonada las subidas han sido de 24% al pasar de 1049,65 y 1086,17 euros la tonelada respectivamente a 1 385 y 1435 euros respectivamente al cierre de noviembre.
Si Europa no quiere caer en problemas de seguridad alimentaria y mantener una saludable relación socioeconómica debe enfrentar los problemas de falta de crecimiento de la actividad de forma adulta y responsable, pensando en global y actuando de forma local.
Mantener las empresas acuícolas con buena salud es importante para el abastecimiento, y también para la creación de empleo y desarrollo socioeconómico en zonas rurales. Por eso, los instrumentos financieros como el Fondo Europeo Marítimo, de la Pesca y de la Acuicultura (FEMPA 2021 – 2027) debe ponerse en marcha cuanto antes.

