Roma 17/11/2014 – El crecimiento de la acuicultura podría ser mayor de lo esperado para la próxima década, especialmente en África y Asia, y gracias a los avances tecnológicos que compensarían la falta de recursos, según los resultados de un informe dado a conocer la pasada semana por la FAO.
Este rápido desarrollo de la acuicultura impulsaría el aporte de micronutrientes a la millones de personas por el consumo de pescado.
El aumento de las inversiones en la acuicultura –sobre todo en tecnologías para mejorar la productividad, que incluyen el uso del agua, el mejoramiento genético, las prácticas en los criaderos y la innovación en la alimentación de los peces- debería incrementar la producción acuícola hasta un 4,14 por ciento anual de aquí al año 2022, un crecimiento notablemente más rápido que la previsión del 2,54 por ciento anual hecha a principios de año en un informe conjunto de la FAO y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
"La principal razón para un mayor optimismo es que existe un amplio margen para ponerse al día con tecnologías más productivas, especialmente en Asia, donde hay muchos pequeños acuicultores que no pueden afrontar los fuertes gastos financieros que se requieren para ampliar la producción sin tropezarse con limitaciones de recursos", señaló Audun Lem, experto de la División de Políticas y Economía de la Pesca y la Acuicultura de la FAO y uno de los autores principales del informe de 120 páginas.
África, con enormes recursos hídricos, también experimenta un fuerte crecimiento de más del 5 por ciento anual -el más rápido en el mundo- de su sector acuícola, aunque partiendo de un nivel de base muy bajo, según el informe.
La acuicultura es una industria joven en comparación con la cría de ganado y surgió prácticamente de la nada en 1950, para llegar a una producción récord de 66,5 millones de toneladas en 2012, casi treinta veces el nivel de 1970. Alrededor del 50 por ciento de los 127 000 millones de dólares EEUU en exportaciones de pescado a nivel mundial en 2011 procedía de países en desarrollo, que reciben más ingresos netos del comercio de pescado que de sus exportaciones de té, arroz, cacao y café combinadas, explicó Lem.
En términos de consumo humano directo, el cultivo de peces superó en 2014 a la pesca de captura, estabilizándose a mediados de la década de 1980 y se espera que crezca tan sólo un 5 por ciento durante la próxima década, gracias en gran parte a la reducción de los desperdicios, así como a mejores aparejos que reducen las capturas incidentales no deseadas y a la mejora de la gestión de las pesquerías.
El consumo mundial de pescado per cápita se incrementó de 9,9 kg en 1970 a 19,1 kg en 2012, aunque las cifras varían considerablemente entre regiones y dentro de ellas. África, América Latina y el Cercano Oriente tienen niveles de consumo de alrededor de la mitad de la media mundial, mientras que Asia, Europa y América del Norte tienen todos promedios de alrededor de 21 kg por habitante.
Los precios del pescado en 2022 serán un 27 por ciento más altos que hoy en el escenario de referencia de la FAO, pero hasta un 20 por ciento más bajos si la acuicultura se expande más rápidamente.
Buenos pronósticos para la dorada y la lubina en 2015 en el Mediterráneo, si Turquía lo permite
El próximo año se plantea con buenas perspectivas para el sector de la dorada y la lubina en Europa. Al menos así se plantea si se tiene en cuenta que 2014 ha sido el año en el que oferta y demanda parecen haberse ajustado y que, una menor producción en Turquía, tradicionalmente el país que ha venido rompiendo el mercado ayudará a que esto sea así.
Aunque no estaría a los niveles deseables de los productores, si es cierto que esta estabilidad está permitiendo una ligera recuperación del sector. Los precios han estado durante todo el año por encima de los 5 euros y según las estimaciones, podrían llegar a situarse en 6 euros el próximo año para la lubina y 5,50 para la dorada a medida que aumente la demanda.
Según los datos con los que trabaja el sector, la producción en Turquía para este año rondará las 80.000 toneladas métricas para la dorada y la lubina, y se espera el mismo volumen para el próximo año. En 2013 la producción fue de 100.000 toneladas métricas, lo que confirmaría la bajada del volumen producido.
De otra parte, el bloqueo de Rusia a las importaciones agroganaderas ha dejado el campo libre a los exportadores de Turquía puedan hacerse con este mercado cada vez más atractivo y en crecimiento. Todo va a depender de cuando se levante el bloqueo. Por el momento las exportaciones de trucha, dorada y lubina están siendo del orden de las 300 toneladas métricas a la semana.
A pesar de esto, el comportamiento de los exportadores turcos sigue siendo desestabilizante, sobretodo en España, y son los causantes de que en ocasiones se baje de los 5 euros el kilo para ambas especies. En estos últimos meses se ha observado un comportamiento a la baja de la dorada y la lubina del orden de los 4,30 euros para la dorada y 4,40 euros para la lubina.
Por su parte, la empresa de análisis de mercados Kontali Analyse estima que para 2015 la bajada de las cosechas en Turquía será de un 9 por ciento respecto al año anterior, lo que representaría un volumen de 93.000 toneladas métricas, lo que contribuiría a una subida de precios y un mercado más estable.

