Teherán (Irán) 23/07/2015 – El desbloqueo del embargo de la República de Irán podría traer grandes posibilidades para los países industrializados, de una parte porque se pondrá a disposición de los mercados más petróleo; y por otra parte, porque aumentarán las posibilidades de negocio en un “gran mercado emergente”.
Y para la acuicultura, ¿Qué posibilidades hay? Según datos de la FAO de 2011 el cultivo de aguas templadas incluye principalmente tres especies de carpas. Mientras, en aguas frías incluye una importante producción de trucha arcoíris en tanques, canales y en sistemas de jaulas flotantes en lagos y presas.
En crustáceos se cultiva langostinos con técnicas semi-intensivas en tierra. Entre ellos está el langostino blanco (Penaeus indicus), el langostino tigre verde (Penaeus semisulcatus) y el langostino banana (Penaeus merguiensis).
Como nuevas especies se encuentran el cangrejo gigante de río (Macrobrachium rosenbergii), el esturión (Huso huso), la brema de agua dulce (Abramis brama), el sabalote (Chanos chanos), el barbo (Barbus sharpeyi) y la perca (Stizostedion lucioperca).
Aunque la mayoría de las explotaciones acuícolas son de cultivos extensivos y semi-intensivos, en los últimos años, según datos de la FAO, se han emitido 108 licencias al sector privado de sistemas de producción con recirculación de agua. De este número 32 granjas son operativas, con una capacidad de 2.400 toneladas métricas; mientras que, otras 22 granjas aún están en etapa de construcción.
Como en el resto de países del mundo, la acuicultura es vista como una oportunidad de mejorar la calidad de vida dándoles un peso importante a la mejora de la seguridad alimentaria en zonas remotas del sur.
Para ello se han dotado de un marco institucional avalado por la Organización Pesquera Iraní que rige todas las actividades piscícolas del país, teniendo a su cargo el desarrollo pesquero y acuícola. El marco legas está regulado por la “Ley de Protección y Aprovechamiento de Recursos Naturales Acuáticos”, aprobada por el parlamento en 1997.
La investigación aplicada está por su parte soportada por el Ministerio de Ciencia, Investigación y Tecnología y ocho universidades estatales y doce universidades abiertas que ofrecen cursos de licenciatura y maestría.
Aunque se trata de un país con un bajo nivel de consumo de productos acuáticos, los planes de futuro se orientan a incrementar la producción de peces, con objetivo de mejorar los ingresos y el bienestar de los productores.
Para soportar este incremento de la producción la intención es mejorar el nivel de las exportaciones, el incremento del consumo de pescado a un mínimo de 10 kg per cápita, y garantizar la seguridad alimentaria.

