Las últimas decisiones administrativas del Gobierno Balear han puesto de manifiesto las dificultades que existen en el archipiélago para poner en marcha cualquier emprendimiento industrial de acuicultura, ya sea en tierra o en mar abierto. Así como el poco compromiso para revertir esta situación.
Al desinterés político por la actividad puesto de manifiesto durante la elaboración y puesta en marcha de la Ley de Pesca y Acuicultura de Islas Baleares y del Plan Estratégico de la Acuicultura en esta Comunidad Autónoma donde abiertamente se reconoce que “no se prevé que la acuicultura de las Islas Baleares presente un incremento importante en términos productivos” comparados con otras regiones, ya que, “la fuerza” del sector turístico “hace que la ampliación del sector de la producción acuícola que compite en la franja litoral con las grandes empresas del sector hotelero y de servicios vea relegada en importancia”.
Entre 2012 y 2030 el Plan preveía que se incrementara en 1 empresa pasando de las 19 actuales a 20. Sin embargo, se contaba con la granja de mar abierto de Felanixt, justo la que se acaba de archivar desde el Gobierno Balear. Parece una broma…
Poco más el análisis de la situación viene a decir que la única oportunidad para desarrollar la acuicultura es “como nueva herramienta de gestión pesquera”, a través de la repoblación.
Por si esto fuera poco, y aunque se reconoce como fortaleza el Centro de I+D+i dedicado a la investigación en acuicultura, se advierte que, la reducción de presupuestos, la falta de coordinación entre agentes de I+D+i y el envejecimiento del personal investigador y ausencia de relevo generacional, harán el resto para acabar con cualquier atisbo de actividad acuícola.
Es decir, el establishment del archipiélago, en los niveles administrativo, empresarial y político, es contrario a la industria acuícola. Ante esto poco se puede hacer, sobretodo, cuando no existen entidades con independencia capaces de interceder ante este tipo de situaciones en defensa del sector.
De una parte, y como ejemplo de esta situación más reciente está el rechazo del proyecto para producir lenguados en sistema de recirculación de la Comisión de Medio Ambiente Balear, por tratarse de una “industria no permitida en la zona periférica del Parque Natural de ses Salines”, algo que ya avisan los promotores, es un error de interpretación Plan de Ordenación.
De otra parte, y más reciente, está el archivo de la autorización para instalar una granja de 100 toneladas de dorada y lubina frente a la costa de Felanixt. Un proyecto que ha sufrido, como pocos, el mal funcionamiento de la Administración central, regional y local.
Y ante esta situación, hemos mirado para otro lado y lo seguimos haciendo.

