Vigo 03/08/2009 - El éxito del desarrollo industrial del pulpo en España está dependiente del éxito de las experiencias que se vienen realizando en el Centro Oceanográfico de Vigo, dependiente del IEO.
El investigador José Iglesias está trabajando en la mejor manera de alimentar las larvas del cefalópodo. Actualmente, la mortalidad de estas larvas en los dos primeros meses de vida son el principal “cuello de botella”.
La clave se encuentra en el enriquecimiento adecuado de la artemia. En la actualidad están haciendo un estudio con este pequeño crustáceo congelado.
Este sería el primer paso para la posterior fabricación de pienso. Otra de las líneas de investigación en las que el grupo de investigadores de José Iglesias viene trabajando, es la producción de partículas en suspensión.
"La dificultad con la que nos encontramos hasta el momento estriba en hallar el componente exacto del alimento que necesitan las larvas en los dos primeros meses de vida para que la supervivencia sea lo suficientemente alta que garantice la cría industrial", manifiesta José Iglesias.
"El problema con el que se encuentra la industria es que mientras no solucionemos el problema de la alimentación en la fase larvaria el índice de mortalidad es muy elevado, y no justifica el esfuerzo inversor", indica José Iglesias.
El científico señala que, por el contrario, el crecimiento del pulpo una vez superados los primeros meses de vida "es muy satisfactorio", por lo que en esa fase sí podría considerarse interesante para el mundo empresarial.
La labor no ha sido fácil, según reconoce José Iglesias, que hace hincapié en las grandes diferencias que se encuentran entre el cultivo de especies grasas como el rodaballo o la lubina "en las que el componente nutricional fue mucho más fácil de resolver".

