Pontevedra 04/03/2014 – La multinacional pesquera y acuícola Pescanova finalmente presentó ayer, a falta de una hora del cierre del juzgado de Pontevedra, la propuesta de convenio de acreedores formulada por el consorcio integrado por la corporación económica Damm y Luxempart.
Se trata de una propuesta que ya fue consensuada el pasado viernes, cuando se cumplía un año de que se iniciara la mayor crisis de la historia de la compañía, y en el que se contemplan planes de viabilidad y pagos tanto de Pescanova SA como de su filial Pescafina SA.
La propuesta presentada ayer es la única, ya que la que encabezaba el exministro Eduardo Serra y en la que también estaban los fondos de capital riesgo Blue Crest y Knight Head, se retiraba de la puja por haber dispuesto de tiempo suficiente para obtener “información suficiente".
Según ha señalado Pescanova en un comunicado, con la decisión se "clarifica la situación" con vistas a la próxima etapa de la multinacional y "en la vuelta al camino de la normalidad, superando una larga y dificilísima etapa".
A través de este convenio, señalan, "se podrá garantizar la continuidad y permanencia" del grupo Pescanova en una "posición relevante" entre los grupos pesqueros mundiales que lideran el mercado de la alimentación.
Desde Pescanova agradecen "los esfuerzos" realizados por las partes que han intervenido en la negociación, en alusión a las entidades financieras acreedoras, así como "el afán constructivo" en todo el proceso de diálogo.
Recalcan que en la negociación ha prevalecido "el bien" de la compañía, "el valor de la marca" y "la preocupación" por sus trabajadores, "por encima de intereses particulares corporativos".
Asimismo, elogian la "constante y acertada asistencia" del administrador concursal, la consultora Deloitte, en la gestión de la compañía durante ese "periodo crítico", al igual que la "trascendental contribución" de la plantilla y el apoyo institucional recibido.
Según ha ido transcendiendo en los medios de comunicación en los últimos días, el Plan de viabilidad de PwC prevé cubrir necesidades de capital por 185 millones de euros, que la banca ha elevado a 250 millones de euros para obtener un “colchón extra” de liquidez e intentar salvar PescaChile.
Extraoficialmente se da por hecho que la banca ha aceptado la propuesta de Damm y Luxempart, que implica una quita que se acerca al 70 por ciento de la deuda. A cambio, la banca se queda con el 60 por ciento del accionariado bajo la dirección de Damm.
En este acuerdo, Damm inyectará 150 millones de euros, Luxempart 25 millones, y el resto la banca.
De los ocho bancos acreedores que inicialmente formaban el grupo principal, quedan siete: BBVA, Caixabank, Banco Popular, Banco Sabadell, Bankia, NCG Banco y UBI Banca.
Sale el Banco Santander, que vendió los 75 millones de deuda a un fondo buitre norteamericano llamado Stifel Financial Corp por menos de 3 millones de euros. Lo que representa una quita superior al 95 por ciento.
El resto de la banca acreedora la forman Unicaja con 17 millones; Liberbank, con 36 millones; Catalunya Banc, con 51 millones; o Kutxa Bank, con 23 millones.
En este proceso parece que no va a ser fácil salvar de los procesos abiertos de quiebra a las respectivas filiales extranjeras del Grupo pesquero. Según recogía la pasada semana la prensa española, la banca no está por la labor de hacer un esfuerzo extra por las inversiones extranjeras en acuicultura y esta negativa afectaría, por tanto a las inversiones de Guatemala, Acuinova Portugal, Pescanova Brasil y PescaChile, la más importante por su peso en la facturación del Grupo.

