La Coruña 04/06/2015 - Las ciclogénesis explosivas, los fuertes temporales de toda la vida que se producen en la costa gallega entre los meses de enero y febrero, podrían estar detrás de la caída de la producción y comercialización de algas en las lonjas que el año pasado cayó a la mitad.
Este tipo de tormentas cuando se produce con mucha frecuencia e intensidad puede llegar a estropear las algas que se recolectan en mayo. Según los registros de ventas de las lonjas gallegas, en 2014 se comercializaron 69 toneladas, un 57 por ciento menos que en 2013 cuando fueron 160 toneladas.
Esto afectó evidentemente a la facturación aunque en menor medida que en volumen alcanzando los 60.926 euros respecto a los 97.536 euros del año anterior.
Esta teoría del mal tiempo como factor limitante en la producción está defendido por Antonio Muíños, de Portomuíños, la principal empresa gallega en la extracción y comercialización de algas.
Se trata de un recurso que en los últimos años ha ido encontrando un hueco en el mercado de la alimentación y gastronómico, así como en el farmacéutico.
De los trece tipos de especies que se comercializan en la comunidad, el argazo (Laminariaceae) y el golfo (Undaria pinnatifida) concentraron casi la mitad del volumen de ventas el año pasado, con 17,4 y 15,5 toneladas respectivamente; seguidas muy de cerca por la lechuga de mar (Chlorophyceae) con 15,3 toneladas.
El precio medio de estos recursos marinos subió, sin embargo, en el último ejercicio. El kilo de este recurso se vendió a 0,80 euros, frente a los 0,60 de 2013, un 33 por ciento más.
Este año aún es pronto para hacer un pronóstico de cómo va a ser la temporada, no obstante se mantiene el optimismo pues la climatología está ayudando, y por tanto, se espera que sea mejor que 2014.
A pesar de los intentos por salir de la dependencia de la extración a través de la acuicultura de las algas la tecnología y la transferencia de ésta al sector no ha llegado aún y no hay una producción estimable.

