ALGAS

El microbioma abre una nueva etapa en la sanidad de la acuicultura de algas

Mundial, 23/04/2026 |

Alga Ulva spp en estero Bahía de Cádiz

La acuicultura de algas está creciendo rápidamente como parte de la economía azul global, pero las enfermedades están emergiendo como un cuello de botella crítico. Evidencias recientes muestran que los brotes pueden eliminar hasta el 50% de la biomasa y representar entre el 30% y el 50% de los costes de producción, con casos como la enfermedad ice-ice —una condición inducida por estrés que provoca el blanqueamiento y la fragmentación de los tejidos del alga— generando pérdidas de alrededor de 100 millones de dólares anuales en regiones productoras clave.

Lo que está cambiando no es solo la magnitud del problema, sino la forma de entenderlo. El modelo tradicional —un patógeno, una enfermedad— está demostrando ser insuficiente. En el cultivo de algas, la enfermedad a menudo no surge por una infección externa, sino por un desequilibrio interno.

Las comunidades microbianas asociadas al organismo, esenciales para la absorción de nutrientes y la protección, pueden alterarse bajo condiciones de estrés como la temperatura, la salinidad o altas densidades de cultivo, transformando bacterias previamente beneficiosas en patógenos oportunistas.

Esto ha impulsado un cambio hacia el concepto de holobionte, donde el alga y su microbioma funcionan como un único sistema. La salud, por tanto, depende de la estabilidad de ese sistema más que de la ausencia de patógenos. La implicación para la industria es clara: la gestión sanitaria está pasando de un enfoque reactivo a uno preventivo basado en mantener el equilibrio microbiano.

Estrategias como la modulación del microbioma, la selección genética de cepas más resistentes, la mejora en la elección de emplazamientos y la adopción de sistemas multitróficos integrados están ganando relevancia, mientras que los avances en tecnologías ómicas permiten una detección más temprana del riesgo de enfermedad.

Sin embargo, la mayoría de estos enfoques se encuentran aún en fase experimental o piloto y no están validados a escala comercial, especialmente en entornos marinos abiertos.

A medida que el sector crece, esta brecha entre el conocimiento científico y su aplicación operativa se vuelve cada vez más crítica. A diferencia de otros segmentos de la acuicultura, el cultivo de algas todavía carece de sistemas estandarizados de monitorización sanitaria y de marcos sólidos de bioseguridad, lo que aumenta su exposición a riesgos sistémicos.

Te puede interesar