Madrid 17/07/2014 – La presión a la baja de los precios de la dorada y la lubina por parte de las cadenas minoristas de este país y las prácticas de utilizar estas especies como producto reclamo, no son un problema exclusivo de la acuicultura.
El sector avícola, mucho más maduro y diversificado en formatos, tampoco es ajeno a este problema. En el último año, según acusa el secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), Lorenzo Ramos, ha venido utilizando la carne de pollo como “reclamo comercial”.
Una práctica que conduce, según Ramos, a hundir los precios y cerrar granjas. Entre las cadenas acusadas se encuentran Carrefour, Mercadona, Día, Lidl, Alcampo e Hipercor.
Lo mismo que vienen haciendo con los productores de dorada y lubina española, y que han llevado al límite a numerosos empresarios, que han acabado endeudándose hasta hacer insostenibles su actividad y viéndose obligados a cerrar sus negocios en los últimos años.
Para UPA las pérdidas de los productores de pollo se cifran en 18,7 millones de euros desde junio del año pasado a causa de estas prácticas “contra la competencia”, ya que según señalan, siguen una “tendencia calcada” de precios y lo venden “por debajo de lo que cuesta producirlo”.
Para avalar esta acusación han presentado un estudio sobre los precios del pollo en origen y destino que demuestran que la gran distribución realizar estas prácticas contra la competencia.
La organización ha anunciado la presentación de una nueva denuncia ante la Agencia de la cadena alimentaria del Ministerio de Agricultura, para que actúe con firmeza e impida el uso del pollo como reclamo.
La campaña de llamada de atención ha consistido en regalar, en la madrileña plaza de Callao, 3.000 kilos de pollo a los ciudadanos, explicándoles que comprar este producto a precios bajos es “pan para hoy y hambre para mañana”, y que si cierran las granjas, perderemos todo el control sobre una de las carnes y fuentes de proteínas más importantes de nuestra sociedad.
Este mismo problema ha tenido en jaque al sector de la acuicultura española. Las cadenas minoristas han aprovechado a la dorada y la lubina como reclamo hacia los consumidores con las típicas ofertas de 3x2 y han conducido a las empresas a un círculo vicioso de bajada de precios sin fin.

