Por Alejandro Güelfo Fuentes, editor de misPeces
A partir del próximo año con la puesta en marcha de los fondos europeos para el fomento de la acuicultura se abre un nuevo periodo en el que los productores deberán ser capaces de modernizar el sector a través de la incorporación de tecnologías digitales y la mecanización de los procesos.
La revolución tecnológica que está viviendo la sociedad no es ajena al sector agroalimentario, y por supuesto, tampoco debería serlo a la acuicultura. La producción primaria en España debe soportar, en comparación con países menos desarrollados, altos costes laborales y de la energía, que tan solo pueden ser reducidos aplicando innovación tecnológica, que también debe ir dirigida a ganar en calidad. Esta va a ser la diferencia entre estar fuera del mercado o ser competitivos.
No nos debemos de olvidar que, países como Turquía, Túnez, o Egipto, con menores costes laborales y de energía producen las mismas especies que nosotros.
Pero la digitalización y tecnificación de los procesos requieren de inversión en innovación, y para ello, la Unión Europea ha dotado a través del Fondo Europeo Marítimo y de la Pesca (FEMP 2014-2020) de una herramienta precisa para abordar este desafío. A partir del próximo año 2016, con el Programa Operativo aprobado, puede comenzar, quizás, el último periodo para aprovechar las nuevas tecnologías.
Con la aplicación de la inversión y el apoyo de estos Fondos, debemos ser capaces de aportar valor añadido y cubrir a las necesidades reales del sector para crecer y modernizarse.
En este proceso será tan importante como echar mano de jóvenes empresarios con una visión más innovadora, incorporar el concepto de Big Data a la industria, que obliga a una mayor implicación, cooperación y coordinación entre productores y los numerosos grupos de investigación dedicados a mejorar el sector acuícola en Universidades y Centros Tecnológicos.

