Turquía 09/01/2012 – El rápido crecimiento del sector de la acuicultura en Turquía ha situado al país en el tercero de mayor crecimiento del mundo. A esto se añade que los productos pesqueros son los únicos de origen animal que se pueden exportar a la Unión Europea libre de aranceles.
Aunque inicialmente el impulso del sector vino de la mano de la acuicultura continental, con el cultivo de la trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss) y la carpa (Cyprinus carpio), en la década de los años sesenta; el mayor impulso de la actividad vino en la década de los ochenta con la producción a gran escala de dorada (Sparus aurata) y lubina (Dicentrarchus labrax).
Hoy en día, es el principal país extracomunitario proveedor de estas especies Mediterráneas al seno de la Unión Europea, cuyos principales consumidores están en Italia, Francia y España.
Tal es la relevancia de este sector que actualmente se ha convertido en un importante sector para la economía turca, tanto por el valor como por los empleos generados.
El país tiene en marcha 327 plantas de producción en la región del mar Egeo y una industria diversificada, que pasa desde la producción de alevines a la comercialización de productos en quinta gama “listos para consumir”.
Un éxito que podría enmascarar prácticas competitivas abusivas, tal y como vienen denunciando desde la Unión Europea.
Entre las críticas, los productores europeos ven prácticas gubernamentales contrarias a los tratados de comercio; y por ello, en numerosas ocasiones han denunciado el dumping que se viene produciendo con la entrada de pescado desde este país.
En concreto desde las patronales europeas se critica la existencia de un subsidio directo a la producción de acuicultura de este país, a la vez de la existencia de un arancel a las importaciones de los mismos productos para su entrada en Turquía.
Esto supone, a igualdad de la eficiencia y costes de producción, que las empresas turcas son más competitivas que las europeas

