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El reconocimiento legal del pescado como fuente de ácidos grasos Omega – 3 una oportunidad de competitividad

Madrid 18/05/2011 - El reconocimiento legal de pescados y mariscos como fuente de ácidos grasos Omega-3 por parte de la Unión Europea supone una nueva oportunidad para aumentar la competitividad del sector pesquero, legitimado para lanzar un mensaje al consumidor sobre los valores saludables del pescado y el marisco.

Ante este nuevo panorama normativo, el sector debe aprovechar y transmitir a la sociedad un mensaje "sencillo, pero contundente" sobre las cualidades de pescados y mariscos, según explica la secretaria general del Fondo de Regulación y Organización del Mercado de los Productos de la Pesca y Cultivos Marinos (FROM), Isabel Hernández.

En su opinión, la estrategia de los agentes que participan en la producción, transformación y comercialización de pescados y mariscos debe enfocarse a "captar un cliente que quiere un alimento con un alto contenido en Omega-3", frente a la oferta actual de alimentos "funcionales", enriquecidos artificialmente con esos ácidos grasos.

Y es que, frente a dichos productos, los pescados y mariscos cuentan con un "excelente y completo perfil nutricional" que los eleva a la categoría de "alimento estrella, clave por la salud a corto y largo plazo", según Hernández.

La normativa comunitaria -aprobada a comienzos de 2010- reconoce las declaraciones "Fuente de ácidos grasos Omega-3" y "Alto contenido de ácidos grasos Omega-3", para todos aquellos alimentos en los que así lo demuestren los informes científicos.

Se trata, por tanto, de una herramienta que permitirá poner en valor a los productos pesqueros en general, ya que la "práctica totalidad" -y en el caso de los mariscos, en su porción comestible- sobrepasan los niveles exigidos por la nueva legislación respecto a contenido de los principales ácidos Omega 3, además de su composición "privilegiada" en otros valores nutricionales.

Las pruebas científicas sobre la influencia "saludable" del Omega-3 del pescado en el ser humano son extensas, y como resalta la cardióloga de la Fundación Española del Corazón, Petra Sanz, su ingesta tiene efectos "antirrítimicos", mejora el perfil de lípidos (grasas) en sangre, disminuye los riesgo asociados a la trombosis y la arteriosclerosis, y colabora en la reducción de la presión arterial.
    

Para Sanz, los estudios de sociedades científicas internacionales han demostrado que las personas que no consumían o consumían poco pescado presentaban una mayor tasa de enfermedad coronaria, frente a quienes lo tomaban más de una vez a la semana, lo que refuerza la idea del efecto cardioprotector del consumo de pescado y de los ácidos grasos Omega-3.

Las investigaciones científicas también han revelado que comer pescado puede ser una forma "barata" de reducir la enfermedad cardiovascular, por lo que en personas sanas se recomienda su consumo, al menos, dos veces a la semana.

La cardióloga señala que, además, el Omega-3 juega un papel particularmente importante en el embarazo, la lactancia y en los niños, por tratarse de un tipo de grasas que resulta necesario para el desarrollo celular de distintos órganos, y en las personas mayores, por su beneficio a nivel cardiovascular.

Frente a la competencia de los alimentos con Omega-3 añadido de forma artificial, los productos de la pesca presentan una aportación nutricional que les convierte en imprescindibles para una dieta equilibrada, según el presidente de la Fundación Española de Nutrición, Gregorio Varela.

Varela indica que las especies con más de un 3-4 por ciento de contenido graso -y, por tanto, las de mayor contenido en Omega-3- también aportan proteínas "de alto valor biológico" (nutrientes que el cuerpo no almacena y que, por tanto, "hay que rellenar continuamente"), vitamina D y minerales, como el zinc o el magnesio.

Todo ello, a su juicio, ha hecho que tomar pescado -y, en especial, variedades como salmón, caballa, sardina, chicharro o atún- se haya convertido en una de las "decisiones más importantes de nuestras vidas", en lo que al cuidado de la salud se refiere.

Algunas de las especies pesqueras con mayor contenido en Omega-3 representaron en 2010 el 9,03 % del consumo per cápita de pescados y mariscos, con 2,54 kilogramos.

Por especies, la sardina y el boquerón representaron el 11,3 % del total (1,74 kilogramos); el atún y el bonito, el 4 % (0,61 kilogramos); la caballa, el 0,3 % (0,40 kilogramos); y el salmón, el 4,6% (0,71 kilogramos).

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