Long-lines mejillón (foto archivo)
Sevilla 13/07/2018 - En abril de 2006 la Consejería de Agricultura, Pesca y Alimentación de la Junta de Andalucía publicaba la Orden por la que se establecían las condiciones para el cultivo de mejillón en la Comunidad Autónoma. Muchas eran las esperanzas que se ponían por entonces en la mitilicultura andaluza teniendo como referencia las rías gallegas. Sin embargo, en octubre de 2012, visto que el sector no alcanzaba los volúmenes prometidos, se produjo la modificación de la Orden con la que se venia a buscar sentar las bases definitivas para el cultivo de mejillón en Andalucía, algo que una década después de esta norma no termina por producirse.
El sector mitilicultor andaluz, según el último informe de la Dirección General de Pesca alcanzó en 2017 las 905 TM de producción, una cifra que a pesar de estar lejos de las 100.000 TM esperadas por las inversiones que se vienen realizando en el lanzamiento de este sector, eso sí, representa el 97 del volumen de los moluscos producidos, con 600.000 euros de valor, el 79,4 por ciento de la facturación total de moluscos.
Esta baja producción se justifica desde el sector por la necesidad que han tenido las empresas que se han asentado en los parques de cultivo andaluces, principalmente de capital gallego, para someterse a un proceso de conversión del tradicional sistema de bateas a long-lines.
La mitilicultura es un nuevo sector en Andalucía, con 11 establecimientos distribuidos entre las provincias de Málaga con 6 instalaciones y el 67 por ciento de la producción; Huelva con 2 y el 26 por ciento de la producción; Cádiz con 2 parques y el 6 por ciento de la producción; y Granada con una instalación y el 1 por ciento de la producción.
Según se desprende del informe sobre la producción de la acuicultura marina en Andalucía que elabora la Dirección General de Pesca de la Junta de Andalucía, el otro gran problema del sector andaluz está relacionado con los largos episodios de biotoxina que afectan a este bivalvo. Un problema común con las áreas de producción en Galicia que no debería ser un freno para la expansión de la actividad.
Más relacionado con la competencia gallega están los distintos baremos que se aplican entre distintas comunidades autónomas, como el canon de ocupación, los servicios portuarios, la falta de una industria auxiliar desarrollada que de soporte a estas instalaciones, o la presión comercial de los productores gallegos.
Como alternativa el sector andaluz se plantea la búsqueda de nuevos canales de comercialización independientes de mitilido gallego.

