El manejo de Artemia en criaderos marinos podría tener un impacto mucho mayor sobre la nutrición larvaria de lo que tradicionalmente se asume. Un nuevo estudio publicado en Biology Bulletin concluye que tanto el tamaño de Artemia como las condiciones de almacenamiento y ayuno modifican significativamente su composición bioquímica y su actividad proteolítica, dos factores clave para el desarrollo digestivo de las larvas de peces marinos.
Esto a nivel de industria pone de manifiesto que en larvicultura hay que usar la Artemia como alimento vivo teniendo en cuenta factores como el tamaño, el enriquecimiento, la temperatura de almacenamiento y el tiempo de espera antes de su suministro a las larvas. Todos estos factores pueden marcar la diferencia en un buen rendimiento larvario y la eficiencia en criaderos.
| Factor en criadero | Condición recomendada según el estudio | Beneficio esperado |
|---|---|---|
| Tamaño de Artemia | 430 μm | Mayor contenido proteico y mayor actividad de proteasas alcalinas |
| Enriquecimiento | Utilizar Artemia enriquecida antes del suministro | Mayor aporte enzimático digestivo |
| Temperatura de almacenamiento | 4 °C | Menor degradación nutricional |
| Tiempo de espera/almacenamiento | Minimizar el tiempo antes de alimentar las larvas | Menores pérdidas de proteínas y lípidos |
| Conservación a temperatura ambiente | Evitar periodos prolongados | Reduce el deterioro bioquímico |
| Estrategia de suministro | Suministrar Artemia poco después del enriquecimiento | Maximiza el valor funcional del alimento vivo |
La investigación, desarrollada por Mehmet Naz, de la Iskenderun Technical University (Turquía), evaluó tres grupos comerciales de Artemia SEP-Art de 430, 480 y 500 μm bajo diferentes condiciones de incubación: enriquecimiento, ayuno y almacenamiento a 4 °C.
Los resultados muestran que la Artemia de 430 μm presentó los mejores niveles de proteína y las mayores actividades de proteasas alcalinas, consideradas especialmente importantes durante las primeras fases de alimentación larvaria. Por el contrario, la Artemia de 500 μm mostró mayores niveles lipídicos, pero menores actividades proteolíticas.
Según el estudio, las diferencias fueron estadísticamente significativas tanto en proteína y lípidos como en las actividades enzimáticas alcalinas, neutras y ácidas.
Uno de los aspectos más relevantes del trabajo es que confirma que el almacenamiento prolongado y el ayuno provocan pérdidas nutricionales progresivas. Tanto proteínas como lípidos disminuyeron durante los periodos de espera antes del suministro a las larvas, especialmente cuando la Artemia permanecía a temperatura ambiente. El almacenamiento a 4 °C redujo parcialmente estas pérdidas.
El estudio pone el foco sobre una práctica habitual en muchos criaderos que mantienen la Artemia enriquecida durante horas antes de ser distribuida a los tanques larvarios. Según el investigador, este periodo puede reducir no solo el valor nutricional del alimento vivo, también su contribución enzimática al sistema digestivo todavía inmaduro de las larvas.
La investigación también analizó la importancia de las proteasas presentes en Artemia. Las larvas marinas dependen en gran medida de enzimas externas durante sus primeras fases de desarrollo, ya que su sistema digestivo todavía no está completamente funcional. En este contexto, las proteasas alcalinas adquieren especial relevancia.
El experto señala que la Artemia enriquecida mostró las mayores actividades proteolíticas, aunque estas disminuyeron con el tiempo de almacenamiento. Además, la suma de actividades alcalinas y neutras fue superior a la de las proteasas ácidas en todos los grupos analizados.
El trabajo concluye que las condiciones de incubación y manejo de Artemia deberían considerarse parte estratégica de los protocolos de alimentación larvaria y no únicamente una fase logística previa al suministro.

