Alicante 13/07/2011 - La Universidad de Alicante (UA) desarrolla una investigación centrada en el seguimiento de doradas y lubinas mediante la implantación de dispositivos electrónicos en la cavidad gástrica para determinar sus movimientos y prevenir, así, eventuales "fugas" de peces criados jaulas.
El departamento de Ciencias del Mar de la UA y el Instituto Ramón Margalef realizan este proyecto, enmarcado dentro del programa 'Prevent Escape', en el que participan otros seis países europeos, según han informado fuentes del centro docente.
Para proceder al seguimiento, el equipo de investigación ha practicado escapes simulados de hasta dos millares de lubinas y doradas marcadas previamente.
El método de marcación de peces con un transmisor acústico microelectrónico implantado en el estómago, cuya señal es recogida por detectores sumergidos situados a algunos kilómetros alrededor de las granjas de cultivo, ha determinado que estas especies no suelen alejarse más de diez kilómetros de los criaderos.
Aparte de ese mecanismo, los científicos usan otro procedimiento, como es la colocación de una pequeña etiqueta de plástico identificadora.
De esa manera, si un pescador captura el pez y lo devuelve, recibe entre dos y quince euros según entregue a la UA la marca, las vísceras o el ejemplar entero congelado.
La actividad de esta investigación se centra en la bahía de Guardamar (Alicante), donde se fomenta una importante labor de crianza de ambas especies, con unas 4.000 toneladas anuales.
Los investigadores han estudiado la capacidad de alimentarse de lubinas y doradas, su reproducción en libertad, sus efectos ecológicos y las posibilidades de recaptura tras la "fuga".
Estas "huidas" de peces se producen porque la jaulas de cultivo se pueden agujerear, romper o hundir al estar expuestas a fricciones, temporales e, incluso, a acciones malintencionadas, lo que causa desde un goteo de escapes hasta fugas masivas de especies.
Dichas estructuras, de hasta quince metros de profundidad y otros quince o veinte de diámetro, suelen estar ubicadas a una distancia de unos tres a seis kilómetros de la costa y pueden contener entre cincuenta y cien toneladas de peces, a razón de unos veinte kilos por metro cúbico.
Las "fugas" de peces en acuicultura generan un considerable perjuicio económico, pues este sector trabaja con márgenes muy ajustados y tiene un alto componente artesanal, con empleo masivo de mano de obra.
También ocasionan impactos medioambientales, entre los que destaca la hibridación, proceso por el cual ejemplares de crianza que han sido objeto de una selección genética para, por ejemplo, prevenir el canibalismo, desarrollan, una vez que se han escapado, la capacidad de aparearse y mezclar sus características con sus congéneres salvajes.

