Enrico Bachis | @misPeces
Enrico Bachis, Director de Investigación de Mercado en la Organización de Ingredientes Marinos (IFFO), en una presentación reciente en AquaFarm 2025 en Pordenone, Italia, explicó que "los subproductos del pescado, generalmente no considerados como alimento, pero a menudo utilizados para propósitos no alimentarios, han estado entrelazados con los ingredientes marinos durante décadas".
Estos subproductos del pescado y marisco constituyen entre el 30% y el 70% del peso total del pescado procesado, dependiendo de la especie y del método utilizado. Esta materia prima, como detalló el experto, tienen un potencial significativo para ser reutilizados en la producción de harina de pescado y aceite de pescado, ayudando así a reducir el desperdicio y optimizar los recursos naturales.
Según Bachis, los subproductos del pescado representan una oportunidad para la industria. "Mejorar su utilización es importante por razones ecológicas, sociales y económicas y para proteger la salud del consumidor y la seguridad alimentaria", indicó.
Los datos revelados en la conferencia muestran que en 2023, casi el 38% de la producción de harina de pescado provino de subproductos, mientras que este porcentaje aumentó significativamente en la producción de aceite de pescado, donde casi el 55% provino de estos materiales. En Europa, según Bachis, la proporción de subproductos es aún más significativa en la producción de aceite de pescado, alcanzando aproximadamente el 64%.
Estas cifras subrayan una tendencia ascendente en el uso de subproductos, impulsada por importantes avances tecnológicos que facilitan su procesamiento y una creciente conciencia ambiental que promueve prácticas más sostenibles en la industria. Las innovaciones, como explicó, incluyen mejoras en la eficiencia de la recolección y procesamiento de subproductos, asegurando que estos materiales retengan sus valores nutricionales críticos para la alimentación en acuicultura.
Entre los beneficios de usar esta fuente de materia prima está su rico contenido en nutrientes como ácidos grasos omega-3, aminoácidos, vitaminas y minerales. Sin embargo, también representan desafíos como una proporción significativamente mayor de huesos y un mayor contenido de cenizas, y ligeramente menos proteína en comparación con la harina de pescado obtenida de pescado entero.
Por esta razón, mientras que el aceite derivado de subproductos puede usarse libremente, la cantidad de recortes utilizados en las harinas podría estar limitada en dietas con altas densidades de nutrientes como las de los salmónidos.
Bachis también señaló otros desafíos inherentes, como la necesidad de "asegurar la frescura y el valor nutricional de estos materiales", lo que implica inversiones significativas en infraestructura y tecnología.
Por lo tanto, para mejorar el uso y la calidad de los subproductos, el experto recomienda invertir en y desarrollar tecnologías eficientes de preservación de nutrientes para prevenir los procesos de oxidación. Estos subproductos, indicó, deberían ser tratados como si fueran destinados al consumo humano, lo que significa transporte rápido, procesamiento inmediato en el lugar, refrigeración u otras acciones apropiadas.
En este sentido, como señaló, las inversiones financieras son cruciales para crear la infraestructura necesaria. Además, la proximidad a las instalaciones de procesamiento y las innovaciones tecnológicas, como la inclusión de plantas de harina de pescado en barcos pesqueros o el procesamiento para algunas de las principales especies silvestres, han llevado a la adquisición de productos de alta calidad.
La presentación concluyó con un llamado a la acción para la industria: dado que se espera que la acuicultura más que duplique su volumen para 2050, se podrían necesitar 70 millones de toneladas métricas de alimento para acuicultura para 2030 de dónde obtener los ingredientes faltantes. Maximizar el uso de recursos circulares, junto con la gestión responsable de las pesquerías, es sin duda el camino a seguir.

