Oslo (Noruega) 18/07/2011 - Un grupo de investigadores multidisciplinar vienen trabajando en una vacuna eficaz contra la ectoparasitosis en peces de manera que consigan un mayor control de las enfermedades producidas por parásitos externos, como monogeneos y crustáceos parásitos, como el piojo del salmón.
Según explica Celia Agustí, investigadora en el Instituto Nacional Veterinario de Oslo (Noruega)en virtud de una beca la Fundación Alfonso Martín Escudero, el estudio, está dirigido a la identificación de antígenos en varios ectoparásitos de peces: dos monogeneos, Sparicotyle chrysophrii, que parasita a la dorada, y Discocotyle sagittata, que parasita al salmón atlántico (Salmo salar), y a varias especies de trucha (Salmo trutta y Oncorhynchus mykiss), y el crustáceo, Lepeophtheirus salmonis o piojo del salmón, que parasita al salmón atlántico.
Para Agustí, el control de las enfermedades en las granjas de peces es uno de los objetivos prioritarios de las empresas de acuicultura, debido a que se están convirtiendo en “un problema creciente en los últimos años”, con la consiguiente pérdida económica que conllevan.
Hasta el momento, añade, el control de las ectoparasitosis se ha basado en el uso de productos químicos (como la ampliamente utilizada formalina, el peróxido de hidrógeno o los antiparasitarios praziquantel o avermectina en casos experimentales) y en medidas profilácticas y de manejo (limpieza y desinfección periódicas de las redes y herramientas de trabajo).
Sin embargo los resultados de estos tratamientos no han dado los resultados deseados y ha motivado la búsqueda de tratamientos alternativos, como sería el caso de la vacunación antiparasitaria.
En este sentido Agusti explica que “la tarea más difícil en el desarrollo de vacunas eficaces contra ectoparásitos es la identificación de antígenos verdaderamente protectores”. Por ello, añade, “la clave del éxito consiste en encontrar antígenos específicos que sean capaces de producir una buena respuesta inmune en el pez y que sean necesarios para la supervivencia o reproducción del parásito”.
Los resultados se han centrado en este caso en las proteínas del sistema digestivo de los parásitos, “concretamente enzimas digestivos y posibles inhibidores del sistema inmune del pez”.
La elección de estos antígenos se ha basado en “sólidas consideraciones biológicas y experimentales”. Por un lado, los investigadores han tenido en cuenta que los parásitos seleccionados se alimentan de sangre del hospedador, por lo que deben tener elementos de protección (inhibidores) frente a los factores del sistema inmune que ingieren con la sangre del pez.
Por otra parte, los enzimas digestivos del parásito juegan un importante papel tanto en la asimilación de nutrientes como en la destrucción de células y proteínas del sistema inmune del pez.
En tercer lugar, “diversos estudios muestran como otros parásitos hematófagos, como las garrapatas, poseen inhibidores del sistema inmune del hospedador”; y cuarto, “la vacuna más eficaz que existe actualmente contra una especie de garrapata está basada en un antígeno del intestino del parásito”.
Además, en el marco de estas investigaciones, científicos de la Universidad de Valencia y la Universidad de Copenhague, han identificado mediante métodos histoquímicos tres tipos de enzimas en diferentes partes del sistema digestivo de Sparicotyle chrysophrii: fosfatasas ácidas y alcalinas y esterasas carboxílicas.
Por otro lado, investigadores del Instituto Nacional Veterinario de Oslo y de la Universidad de Valencia están actualmente trabajando en la identificación de inhibidores del sistema inmune del pez presentes en Sparicotyle chrysophrii, Discocotyle sagittata y el piojo del salmón, mediante avanzados métodos moleculares y proteómicos.
La inclusión de estos antígenos en vacunas está razonablemente justificada ya que su actividad es fundamental para la supervivencia del parásito. Mediante la vacunación, los peces producirían anticuerpos que inactivarían estos antígenos del parásito, dejándolo así desprotegido frente a la acción del sistema inmune del pez que ha ingerido al alimentarse de sangre, y anulando la acción de los enzimas digestivos del parásito, necesarios para una correcta asimilación del alimento.
“El éxito de las pruebas de vacunación supondría un gran avance en el desarrollo y la competitividad de la acuicultura española y europea a corto y largo plazo, ya que es extremadamente urgente encontrar tratamientos alternativos eficaces, seguros y medioambientalmente sostenibles para el control de las ectoparasitosis”, concluyeron.
Más información:
Estos estudios cuentan con la financiación de la Fundación Martin Escudero (FAME) a través de una beca que lleva por título “tratamientos sostenibles de monogenosis en acuicultura: identificación de antígenos efectivos en vacunación” en el Instituto Veterinario Noruego, en Oslo; el proyecto “PrevenT. Salmon louse – prevention and treatment” (Norwegian Research Council; proyecto número 199778/S40; 2010-2013); Grupo Culmarex; y el proyecto PATHMEDA (Pathogen research in Mediterranean aquaculture) (www.uv.es/pathmeda) (EC’s 6th Framework Programme; MTKD-CT-20050254; 2006-2009).
Los investigadores implicados en este estudio son por el Instituto Nacional Veterinario de Oslo: Celia Agustí, Soren Grove, Christer R. Wiik – Nielsen, Karen Bækken Soleim, Inger A. Heffernan y Haakon Hansen.
Del Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva, y Parque Científico (Universidad de Valencia): Juan Antonio Raga, Francisco E. Montero, Juan Antonio Balbuena, Neus Sánchez, Isabel Alonso, Aigües Repullés y Ana E. Ahuir.
De la Universidad de Copenhague (Dinamarca), Facultad de Ciencias de la Vida: Kurt Buchmann.
Finalmente del Grupo Culmarex: Luis Aranda, Joaquín Palomar, Pedro de Montesinos, Francisco García, Marilo López, Ana Belén Garcia y Maria Mercè Isern.

