Cádiz 22/04/2015 – Investigadores de la Universidad de Cádiz han desarrollado una herramienta de evaluación de productos farmacéuticos en ecosistema acuáticos basada en el análisis bioquímico en tejidos de especies marinas con alta sensibilidad a cambios en su hábitat como los erizos, las almejas o los cangrejos.
Esta característica convierten a estos organismos marinos en bioindicadores precisos de la calidad de las aguas, ya que detectan la presencia de medicamentos y actúan como un sistema de alerta temprana ante posibles daños en el entorno.
Según indicaron al respecto desde la Fundación Descubre, los productos farmacéuticos se consideran contaminantes emergentes potenciales para el medio acuático, debido a su alto nivel de producción, uso incontrolado, y por no contar con una normativa reguladora de sus niveles en las aguas.
“Los medicamentos llegan al medio marino a través de los efluentes, porque el cuerpo humano no los metaboliza completamente. Como están en concentraciones muy bajas, las plantas de tratamiento de aguas residuales no están diseñadas para eliminarlos, además la legislación ambiental existente no considera la necesidad de utilizar métodos para su control. Por eso, no se han tenido en cuenta hasta el momento y hay que buscar métodos alternativos para evaluar su riesgo”, expone a la Fundación Descubre la investigadora responsable del estudio, Gabriela Aguirre, de la Universidad de Cádiz.
En un estudio publicado en la Revista Chemosphere, los investigadores proponen técncias precisas de evaluación de toxicidad y describen los riesgos de los productos farmacéuticos en los medios acuáticos basados en la alta sensibilidad de estados de vida temprana de algunas especies como larvas de erizos de mar para detectar estos contaminantes.
Por otra parte, han analizado la capacidad del cangrejo verde y la almeja japónica para evidenciar la presencia de fármacos. En el laboratorio, los investigadores han expuesto a los organismos a aguas enriquecidas con fármacos disueltos con concentraciones que ya han medido en el medio marino.
Los investigadores concluyen que ambas especies pueden ser utilizadas como bioindicadores en ensayos de toxicidad, ya que aportan ventajas en la detección. Por un lado, resultan fáciles de encontrar en la zona y de manejar en laboratorio.
Los expertos han analizado la presencia de cuatro fármacos seleccionados entre los más comunes para distintos tipos de dolencias. Así han considerado un estimulante, la cafeína; un antiinflamatorio, el ibuprofeno; un anticonvulsivo, la carbamazepina y un antibiótico, la novobiocina.
Los científicos reconocen que las especies están expuestas a estos medicamentos en su entorno a diario. “A pesar de que los productos farmacéuticos se encuentran en concentraciones bajas en el medio acuático, existe una exposición crónica de los organismos por la entrada continua de efluentes al mar”, relata Aguirre.
Referencia Bibliográfica:
G.V. Aguirre-Martínez, M.A. Owuor, C. Garrido-Perez, M.J. Salamanca, T.A. Del Valls, M.L. Martín-Díaz. ‘Are standard tests sensitive enough to evaluate effects of human pharmaceuticals in aquatic biota? Facing changes in research approaches when performing risk assessment of drugs’. Chemosphere

