El consumo doméstico de productos de la pesca y la acuicultura en España ha disminuido un 27% entre 2015 y 2024, hasta situarse en 843.502 toneladas de peso de producto.
La caída es todavía mayor cuando se calcula por habitante: de 26,4 kilos en 2014 a 17,9 kilos en 2024, lo que representa una reducción del 32% en diez años.
Así lo recoge un estudio publicado por el Observatorio Europeo del Mercado de los Productos de la Pesca y de la Acuicultura, EUMOFA, que sitúa el consumo español de 2024 en el nivel más bajo de la serie analizada.
El informe combina estadísticas del Ministerio de Agricultura, los resultados de distintas ediciones del Eurobarómetro y entrevistas con operadores de la cadena de valor.
El descenso se concentra especialmente en los productos frescos. Desde 2014, el volumen de pescado fresco adquirido por los hogares se ha reducido un 34%, mientras que el de mariscos y moluscos frescos ha caído un 39%. También retrocedieron el pescado congelado, un 26%, y los mariscos y moluscos congelados, un 29%. Las conservas muestran una resistencia mucho mayor, con un descenso limitado al 3%.
Evolución del consumo doméstico por especies en España
Variación del volumen adquirido por los hogares durante el periodo analizado por EUMOFA y MAPA.
| Especie o producto | Evolución | Perfil comercial | Factores asociados señalados por el informe |
|---|---|---|---|
| Merluza | −49% | Especie tradicional, comercializada principalmente en fresco y congelado. | Problemas de disponibilidad, preocupación por el Anisakis, cambios en las preferencias y mayor dificultad percibida de preparación. |
| Sardina, anchoa, atún y bonito frescos | −30% a −35% | Especies tradicionales, con un componente estacional y mayor necesidad de preparación. | Menor frecuencia de compra, pérdida de familiaridad culinaria y menor adaptación a los hábitos de los consumidores jóvenes. |
| Salmón fresco y congelado | −2% | Producto estandarizado, disponible durante todo el año y con múltiples presentaciones. | Oferta regular, facilidad de preparación, imagen saludable y fuerte integración en supermercados y restauración. |
| Salmón ahumado | +18% | Producto elaborado y listo para consumir. | Conveniencia, conservación prolongada y adaptación a ocasiones de consumo específicas. |
| Dorada | +5% | Especie acuícola mediterránea con producción regular. | Suministro durante todo el año, tallas homogéneas y adaptación a supermercados, restauración y formatos preparados. |
| Lubina | +29% | Especie acuícola mediterránea integrada en la gran distribución. | Disponibilidad estable, presentaciones estandarizadas y capacidad de adaptación a los nuevos hábitos de compra. |
Nota: los factores indicados son explicaciones generales planteadas por EUMOFA y por los operadores entrevistados. No constituyen relaciones causales demostradas individualmente para cada especie.
La evolución tampoco es homogénea entre especies
El consumo de merluza se redujo un 49%, mientras sardina, anchoa, atún y bonito acumularon descensos de entre el 30% y el 35%.
En cambio, el salmón fresco y congelado se mantuvo prácticamente estable, con un retroceso del 2%, y aumentaron el salmón ahumado, un 18%; la dorada, un 5%; y, especialmente, la lubina, un 29%.
El informe relaciona esta diferencia con la capacidad de determinadas especies para garantizar volúmenes regulares, precios relativamente previsibles y una integración estable en supermercados, restauración y formatos preparados.
Esta ventaja favorece tanto al salmón como a especies acuícolas mediterráneas, que pueden comercializarse durante todo el año con tallas y presentaciones estandarizadas.
El precio continúa siendo una barrera central, pero EUMOFA advierte de que no basta para explicar la evolución.
Según el estudio, los precios de los productos pesqueros en España aumentaron un 43,3% en términos reales entre 2015 y 2024.
Sin embargo, la resistencia de especies de precio relativamente elevado, como el salmón, muestra que la facilidad de preparación, la disponibilidad, la imagen del producto y la familiaridad también influyen en la compra.
La transformación resulta especialmente visible entre los consumidores jóvenes, que cocinan pescado con menor frecuencia y lo perciben como un producto más difícil o laborioso de preparar.
Paralelamente, el consumo se desplaza desde las comidas habituales en el hogar hacia ocasiones más esporádicas y hacia la restauración. Los restaurantes pasaron de representar el 6% del mercado en 2015 al 11% en 2024, mientras los supermercados concentran alrededor del 70% del volumen.
Aunque las pescaderías conservan una cuota próxima al 11%, el informe señala que cerca de 5.000 establecimientos han cerrado desde 2007, alrededor de un tercio del sector.
La falta de relevo generacional, las condiciones laborales y el avance de la compra concentrada en grandes superficies reducen así uno de los canales que tradicionalmente enseñaban al consumidor a reconocer, elegir y preparar una mayor diversidad de especies.
Para la acuicultura, los datos muestran una oportunidad, pero también una condición: disponer de producto no garantiza por sí solo el crecimiento del consumo. La estabilidad de lubina, dorada y salmón apunta a que la oferta debe acompañarse de formatos adecuados, porciones claras, preparación sencilla y comunicación sobre precio, origen y utilidad cotidiana.

