Bruselas 2/01/2017 – El pasado 31 de diciembre se cumplió el plazo fijado por la Comisión Europea para emplear juveniles convencionales (de acuicultura no ecológica) en la producción ecológica de acuicultura, después de una prorroga de un año.
Según el proceso de sustitución de juveniles, el porcentaje máximo de acuicultura no ecológica debía de ser de 80 por ciento “como muy tarde” a 31 de diciembre de 2011; un 50 por ciento, a 31 de diciembre de 2014; y 0 por ciento a 31 de diciembre de 2016.
De igual manera y porcentaje se debía proceder en el caso de semilla no ecológica procedente de viveros y crustáceos.
En principio el uso de juveniles de producción convencional para acuicultura ecológica debía haber finalizado el 31 de diciembre de 2015. Sin embargo, ante el reconocimiento por parte de la Comisión Europea de no poderse cumplir con este requisito del Reglamento, y se decidió prolongarlo un año más.
Con esta ampliación la Comisión buscaba “evitar trastornos en la producción de acuicultura ecológica de la Unión y dar tiempo a los mercados de los juveniles ecológicos y de material ecológico de reproducción de moluscos para que desarrollarse más”.
El paso de la producción acuícola convencional a ecológica es una de las estrategias que desde Bruselas se quieren impulsar y financiar a través del Fondo Europeo Marítimo y de la Pesca (FEMP 2014-2020) con líneas de ayuda específicas.
Sin embargo, al tratarse de un proceso de cambio, existen riesgos e incertidumbres empresariales. Para reducir éstos al máximo desde el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación, y Medio Ambiente (MAPAMA) se han planteado a Bruselas una serie de interrogantes asociados al cambio de modelo productivo, y de como se va a poder financiar, por ejemplo, el lucro cesante en aquellos proyctos que hagan un cambio de la actividad convencional a la ecológica.

