Dorada (Sparus aurata) /@misPeces
Bruselas 22/11/2017 – A pesar de que “sostenible” y “ecológico” expresan dos realidades distintas, el hecho de que exista una cantidad tan alta de eco-etiquetados para definir la procedencia de un pescado o marisco es motivo de escepticismo y confusión por parte del consumidor que debe decidir entre un concepto u otro.
En esta batalla sobre qué tendencia será la que saldrá airosa a medio y largo plazo están las empresas que, por un lado tendrán que apostar por diversificar su actividad hacia la producción ecológica impulsadas por los incentivos de los Estados miembro a través del Fondo Europeo Marítimo y de la Pesca (FEMP 2014-2020); o por otro lado, se certificarán como sostenibles para poder entrar a competir en las cadenas minoristas, que están mostrando una mayor preferencia hacia los eco-etiquetados “sostenibles”.
EUMOFA, en un análisis de la situación ya adelanta que el debate en el que participan las distintas partes del sector de la acuicultura se posicionan por los logotipos “sostenibles”.
Dentro de las etiquetas ecológicas las que parecen que mejor comportamiento van a tener en el futuro son las que ya están consolidadas, como Naturland en Alemania o Soil Association en Reino Unido.
La acuicultura ecológica representa en la Unión Europea el 4,7 por ciento del total de los productos producidos. Sin embargo, el posible éxito entre “sostenible” y “ecológico” deberá estudiarse según el Estado miembro y la especie en cuestión.
Hasta la fecha, las principales especies producidas bajo este sistema son el salmón y la trucha arcoíris. Le siguen la carpa, la lubina, la dorada y los mejillones. Y también hay empresas en España que han apostado por la producción de corvina ecológica.
A pesar de que todavía son pequeños mercado de nicho, entre 2012 y 2015 el mercado del salmón Atlántico aumentó un 24 por ciento, se duplicó para la trucha arcoíris, y se triplicó para la dorada y la lubina. También se ha desarrollado de manera interesante el mejillón y la ostra.
Por países ha casos concretos como el de Irlanda con el salmón y Dinamarca con el mejillón, se han convertido producciones específicamente significativas.
Sin embargo, el rendimiento de la acuicultura ecológica en la Unión Europea deja de estar lejos de ser satisfactoria en todos los Estados miembro. Esto es debido principalmente a los mayores costes de producción y el pequeño tamaño del mercado.
El salmón es quizá la especie que mejor comportamiento está teniendo en términos de rentabilidad, ya que, y a pesar de estos costes más altos mantiene un margen interesante de beneficio. Igual ocurre para la trucha ecológica con destino a la industria del ahumado.
El mejillón, cuyo desarrollo es el mas reciente, está proporcionando márgenes del 20 por ciento gracias al fuerte tirón de la demanda.
Sin embargo, en el caso de la dorada y la lubina ecológica los mayores costes de producción no compensa los 2 euros el kilo por debajo en el precio de venta final.
Otra especie que no cubre los costes de producción ecológica es la carpa, que si no fuera por los fuertes subsidios que recibe del Fondo Europeo Marítimo y de la Pesca (FEMP) provocaría graves pérdidas entre las empresas del sector.

