Ignacio Moreno Garrido (ICMAN-CSIC) /@misPeces
El Puerto de Santa María 22/06/2016 – Las microalgas y su conocimiento tienen multitud de usos, tantos como podamos imaginar, incluso en el ámbito de los servicios.
En esta línea se encuentra el planteamiento que realizó el investigador del ICMAN – CSIC, Ignacio Moreno Garrido, experto en ecotoxicidad de microalgas marinas durante su intervención en el taller de “Tecnologías y Aplicaciones de la producción de microalgas en acuicultura de peces marinos”.
Durante su exposición, el experto del CSIC destacó cómo en el ámbito de los estudios de ecotoxicidad existe un vacío de servicios en su área de conocimiento. Sobretodo, indicó, en lo concerniente al cumplimiento de la normativa europea que obliga a las empresas a presentar información de ecotoxicológica en sustancias fabricadas o importadas en cantidades iguales o superiores a 100 toneladas.
Esta legislación aludida, hace referencia al registro, evaluación, autorización y restricción de las sustancias y preparados químicos (REACH), que regula la Agencia Europea de Sustancias y Preparados Químicos, y que establece que estos análisis, deberán recoger datos pertinentes disponibles sobre toxocidad acuática, tanto aguda como crónica, para los peces, crustáceos, algas y otras plantas acuáticas.
Según señala la legislación en cuestión, deberán incluirse los datos de toxicidad disponibles sobre micro y macroorganismos del suelo y otros organismos pertinentes desde el punto de vista del medio ambiente, como aves, abejas y plantas.
Cuando la sustancia o el preparado tengan efectos inhibidores sobre la actividad de los microorganismos, deberá mencionarse el posible impacto sobre las depuradoras de aguas residuales.
En el caso de las sustancias supeditadas a registro, se incluirán resúmenes de la información derivada de ecotoxicidad a través de un estudio de inhibición del crecimiento en plantas acuáticas, la preferencia normativa es que sean realizados en algas verdes unicelulares.
Estos ensayo deberán ser breves, de 72 horas, ya que se pueden valorar los efectos en varia generaciones.
Las especies de referencia normalmente son clorofitas de agua dulce que están bien considerada como bioindicadores. Entre ellas destacan la Selenastrum caprkornutum y la Scenedesmus subspicatus.

