O Grove (Pontevedra) 07/10/2011 – La globalización hace que todos miren hacia todos con la idea de vender y comprar, y por tanto, que se produzcan oportunidades para la comercialización de productos acuícolas españoles en Europa.
Así al menos es como se ha diseñado por parte del grupo de investigación Gestión Económica para el Desarrollo Sostenible del Sector Primario de la Universidad de Cantabria, el Sistema de Seguimiento Internacional de Mercados de la Oferta Minorista de los Productos de la Pesca y la Acuicultura en Europa (SISIM), un trabajo realizado en el marco del Plan Internacional de la Acuicultura, financiado por la SG del Mar.
Tal y como explicó en el XIV ForoACUI Ignacio Llorente, del Grupo de Gestión Económica de la UC, el objetivo de este trabajo “es analizar las diferencias entre los mercados europeos de pescado y establecer su potencial como mercados en los que comercializar las principales especies de la acuicultura que se producen es España como la trucha, el rodaballo, la lubina, la dorada y el mejillón, indicando las alternativas estratégicas más adecuadas para cada especie”.
A la vista de los resultados obtenidos, para Llorente, existe una gran heterogeneidad de los mercados, presentaciones, o especies de los productos de la pesca y la acuicultura, y por tanto, oportunidades por países y formatos interesantes de analizar para las especies principales de la acuicultura nacional.
Este es el caso de la transformación de la trucha que incrementa en gran medida el valor añadido, dándose el caso significativo de Portugal, donde el precio del fileteado es casi siete veces superior a su presentación entero. Para esta especie, explica Llorente, los países con alto potencial son Rusia, en el caso del producto entero; Portugal y Francia, en el caso del producto fileteado.
El rodaballo, que también fue analizado, se comporta de manera diferente. Esta especie destaca por su ausencia en los mercados de varios países como Alemania, Grecia, o Francia. Al mismo tiempo, la transformación del producto no genera gran valor añadido alcanzando su precio máximo en Rusia y mínimo en Portugal.
Las especies mediterráneas como la lubina o la dorada consiguen una revalorización importante con su transformación, alcanzando un precio máximo en Francia y mínimo en Portugal. Además se observa, en el caso de la lubina, una escasa presencia en varios países de la UE, siendo inexistente en Polonia o Rusia. Por su parte Francia es una excelente oportunidad para la dorada, que fileteada puede llegar a duplicar su valor. Rusia vuelve a aparecer como una alternativa interesante para el caso del transformado.
El mejillón, cuya revalorización puede llegar a ser espectacular en Rusia, ha llegado a alcanzar en el formato conserva un precio de 159 euros el kilo, frente al caso de España que puede ser de 1 euro el kilo.
Para el mejillón fresco, el mayor potencial se da en Rusia y Grecia; y Portugal en el caso del congelado.
Todos estos análisis y los resultados, indicó Llorente, una vez más, reflejan que la transformación de los productos de la acuicultura hace que se incremente su valor de una manera muy importante lo que “podría ser suficiente para compensar el coste que supone la transformación y rentabilizar la adopción de estrategias de diferenciación”.
Por último, destacó Ignacio Llorente, “la necesidad que tienen las empresas acuícolas de información sobre el mercado, para lo que el desarrollo de herramientas como el SISIM pueden ser de utilidad", tanto para propiciar las exportación de sus productos en otros países como para conocer las tendencias y la oferta que puede llegar España.
“El incremento de la competencia y la globalización es un proceso creciente e imparable en el mercado de los productos de acuicultura de manera que las empresas han de prepararse para competir tanto en el mercado español, no siempre más sencillo por estar más próximo, como en los mercados internacionales si quieren mantener y desarrollar su actividad”.

