Graziano Silva con experto durante jornadas /FAO
Roma 17/02/2016 – Expertos reunidos en la sede de la FAO en Roma para abordar la problemática del cambio climático y las posibilidades de adaptación consideran que la biotecnología podría contribuir a preservar industrias como la acuicultura.
Para los científicos, la inseminación artificial, la nanotecnología o la secuenciación del ADN son herramienta a disposición de los acuicultores para abordar la problemática del aumento de la temperatura del agua que provocan mayor estrés aumentando la actividad de los agentes patógenos, o la aparición de nuevas enfermedades, lo que afecta al crecimiento y la supervivencia de éstas especies acuáticas.
El científico del Instituto Noruego de Investigación, Panya Sae-Lim explicó que especies como la oreja de mar de granja ha aumentado su mortandad en verano en Australia. Igualmente, la tilapia también es menos resistente a ciertas enfermedades.
En este punto señaló la mejora genética de las especies para poder sobreponerse a esta problemática. Sin embargo, apuntó Panya Sae-Lim, en acuicultura es todavía una opción limitada, que debería plantearse a largo plazo para ser rentable.
Por su parte, la profesora de la Universidad británica de Stirling Sandra Adams coincidió en que el cambio climático conllevará la expansión de enfermedades de los peces, por lo que recomendó avanzar en las pruebas de diagnóstico rápido y la obtención de vacunas.
Adams detalló que actualmente se están combinando distintos métodos para diagnosticar esos daños, así como que se está desarrollando nanotecnología y trabajando con la secuenciación del ADN.
El uso de vacunas ha supuesto la disminución en un 95 por ciento en el uso de los antibióticos empleados desde 1987 en la producción de salmón noruego, remarcó la científica. Si bien reconoció que no hay vacunas para todas las especies, ni todas las que están disponibles funcionan perfectamente.
En ese sentido, destacó que sigue siendo prioritario investigar los riesgos para la seguridad, la relación entre los costes y los beneficios para los pequeños productores, y la protección a largo plazo.
El especialista en recursos genéticos animales de la FAO, Paul Boettcher explicó que hay más de 8.000 variedades animales capaces de adaptarse a las condiciones ambientales locales y, aunque la lista se ha mantenido relativamente estable, los cambios drásticos en el clima pueden cambiar esa situación.
A su juicio, es posible controlar ciertos microclimas, pero el principal obstáculo para los productores pobres es que no se pueden permitir la inversión que eso requiere.
Entre las tecnologías con mayor potencial, Boettcher mencionó la inseminación artificial en los animales, que permite acceder a variedades mejoradas, introducir características genéticas de especies que faciliten la adaptación al contexto local e incluso eliminar la necesidad de mantener machos para su conservación.

