Madrid 30/11/2010 - El presidente del Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan), Andreu Palou, ha valorado positivamente la norma del nuevo Reglamento europeo 116/2010 de Declaraciones Nutricionales y Propiedades Saludables que comenzó a aplicarse en febrero.
Estos comentarios forman parte de la intervención de Andreu Palou en el encuentro sobre "los Omega-3 en los productos pesqueros" organizada conjuntamente entre el FROM y la Fundación Española de Nutrición (FEN).
Según indicó Palou, en la Unión Europea existía hasta ahora una “anarquía” en relación a las declaraciones nutricionales de los alimentos, en un contexto de elevado crecimiento del consumo de alimentos funcionales.
Palou ha subrayado que lo más importante de dicha normativa es que las declaraciones tendrán que estar apoyadas en evidencias científicas, que sólo podrán aplicarse a los alimentos con un perfil nutricional "adecuado" -según los parámetros que marca el propio reglamento"- y que se protege la propiedad intelectual, lo que posibilitará que se fomente la innovación.
Por su parte, desde la FEN, su presidente, Gregorio Varela-Moreiras, ha remarcado que los avances científicos han permitido que, en las dos últimas décadas, el pescado azul haya pasado de ser un "pecado nutricional" para las personas con enfermedades cardiovasculares a convertirse en un producto recomendado para dichos pacientes.
A juicio de Varela-Moreiras, la presencia de ácidos grasos Omega-3, así como su elevada cantidad de proteínas y minerales, son los componentes que han posibilitado, en mayor medida, este cambio en las recomendaciones médicas.
En el caso de la merluza, la jefa del Servicio de Farmacia del Complejo Hospitalario de Pontevedra, Guadalupe Piñeiro, ha afirmado que se trata de una especie que, a pesar de no estar tradicionalmente incluida en la lista de pescados "grasos", tiene un elevado contenido en Omega-3.
Piñeiro ha indicado que, por ejemplo, en la prevención de las arritmias resulta más beneficioso el consumo de pescado fresco, en lugar de las cápsulas de aceite de pescado, porque su contenido en ácidos grasos Omega-3 es mayor.

