Un equipo internacional de expertos ha desarrollado los Indicadores de Gobernanza de la Acuicultura (AGI, por sus siglas en inglés), un marco diagnóstico que permite evaluar la sostenibilidad de los sistemas de gobernanza en el sector acuícola. Este enfoque, recientemente publicado en PLOS Sustainability and Transformation, busca orientar a gobiernos, industrias y sociedad civil en la mejora de sus prácticas institucionales y normativas en un contexto de crecimiento acelerado del sector.
El sistema AGI se basa en 26 indicadores agrupados en cuatro dimensiones —legislación, códigos y estándares voluntarios, arreglos colaborativos y capacidades de gobernanza— y evaluados según tres principios clave: legitimidad, efectividad y coordinación. "El objetivo es proporcionar una herramienta sistemática para detectar fortalezas y debilidades que puedan guiar a los responsables de la toma de decisiones hacia una acuicultura más sostenible", señalan los autores.
La utilidad del marco ha sido demostrada mediante un análisis comparativo de la gestión de enfermedades en la salmonicultura de Noruega, Chile y Canadá, países que concentran más del 80 % de la producción mundial de salmón del Atlántico. El estudio revela que, si bien la legislación en los tres casos es sólida y está alineada con estándares internacionales, persisten desafíos importantes.
Entre los principales hallazgos destaca la limitada coordinación entre las distintas formas de gobernanza. “A pesar del alto nivel de transparencia y colaboración entre gobiernos e industria, las acciones para mitigar los riesgos sanitarios siguen centradas en el ámbito de cada granja, sin aprovechar plenamente enfoques regionales o ecosistémicos”, explican los investigadores. Asimismo, se identificó una baja participación de la sociedad civil en los procesos de toma de decisiones, lo que debilita la legitimidad de las normas aplicadas.
En el caso de Chile, donde el sector ha enfrentado graves crisis sanitarias como la anemia infecciosa del salmón, se ha avanzado en la implementación de estándares voluntarios para el uso responsable de antibióticos. Sin embargo, el estudio advierte que aún falta una mayor integración entre las iniciativas privadas y la legislación pública para lograr efectos sistémicos sostenibles.
Los autores destacan que el marco AGI no solo permite diagnosticar el estado actual de la gobernanza, sino que puede facilitar procesos participativos de reflexión y mejora. "La clave está en pasar de un enfoque técnico individualista a uno verdaderamente colectivo y coordinado", apuntan. Próximamente, el equipo ampliará el uso de los indicadores a otros países y especies, incluyendo camarón en Asia y África Oriental.
Toda la información, incluidos los informes de país y la guía metodológica, está disponible en la plataforma oficial del proyecto

