Expertos participantes en las II Jornadas de Acuicultura de la Asociación Portuguesa de Ingenieros Zootécnicos (APEZ) coinciden en la importancia de impulsar la producción acuícola nacional para reducir las importaciones de pescado y marisco de terceros países y garantizar la seguridad alimentaria.
Portugal, como señaló al respecto Luisa Valente, bióloga experta en nutrición de peces y acuicultura y ponente en esta jornada, es el mayor consumidor de pescado y marisco por habitante con 58,6 kilogramos per cápita de la Unión Europea y el tercero a nivel mundial. Y, sin embargo, se da la paradoja que es altamente deficitario, teniendo que importar el 75 por ciento de lo que consume de países terceros, nada más y nada menos que 525.000 toneladas, principalmente bacalao, pulpo, langostinos y otros peces marinos.
El pescado y el marisco, como señaló Valente, “son considerados alimentos muy nutritivos asociados a una dieta y comportamiento saludables, son una excelente fuente proteíca, rica en nutrientes esenciales como los Omega-3, vitamina D y minerales como el yodo y el selenio”.
Como señaló la experta, la acuicultura puede responder a muchas de las preocupaciones y demandas de los consumidores actuales y posicionar el pescado y el marisco como un “verdadero superalimento” destacando en las dietas por aportar proteínas, saludables y “limpias”.
El también biólogo, Pedro Pousão, director de la Estación Piscícola Piloto de Olhão del IPMA, se muestra en la misma línea de apoyar la producción acuícola para equilibrar la balanza comercial y reducir el riesgo sobre la seguridad y soberanía alimentaria del país.
Para ello, señaló Pousão, se debe garantizar la seguridad alimentaria a través de un aumento más que significativo de la producción de alimentos “de forma segura y sostenible, creando riqueza, puestos de trabajo y contribuyendo al desarrollo del país”. Esto se conseguirá a través de varias estrategias que pasan por incorporar nuevas metodologías de producción en tierra y en mar abierto “más intensivas y más controladas”; otras producciones secundarias multitróficas asociadas a las producciones intensivas, para la producción de otros organismos y el cultivo de algas y microalgas con aplicaciones en diversos sectores.
Para un crecimiento exponencial efectivo de esta producción se deben marcar metas, especies a producir, sistemas de producción a utilizar y lugares en la costa donde realizar la acuicultura. Por ejemplo, señaló Pousão, una reducción del 10 por ciento del volumen importado, implicaría la producción nacional de 42.000 toneladas de pescado y marisco, es decir, el triple de la capacidad actual. Un pequeño objetivo que requerirá la movilización de la cadena de valor, desde la puesta en marcha de centros de reproducción, preengorde y recirculación, pasando por proveedores de servicios y productos para la actividad acuícola, el almacenamiento, procesado y comercialización de los mismos.
En este sentido, Pedro Pousão puso como ejemplo cómo en la Región del Algarve, al sur del país, se dan buenas condiciones para la acuicultura, con dos importantes áreas de producción, una en la Ría Formosa y la otra en la Ría do Alvor. Para poder generar las infraestructuras necesarias para el crecimiento exponencial del sector, el experto propuso hacer uso de las áreas de la Reserva Agrícola Nacional (RAN), actualmente sin uso y de baja productividad, que podrían ser reasignadas para la acuicultura. O, en todo caso, según señaló Pousão, podrán ser reasignadas “reserva nacional de alimentos”, permitiendo tanto la agricultura como la acuicultura, “haciendo que la producción de alimentos sea más sostenible y menos dependiente de recursos limitados como el agua dulce”, señaló.

