Mesa de expertos durante la joranda /@misPeces
Puerto Real (Cádiz) 26/10/2018 – El Centro Andaluz Superior de Estudios Marinos (CASEM) de la Universidad de Cádiz (UCA) acogió ayer la jornada, “Medidas para la integración de la acuicultura en espacios protegidos”, un encuentro que tuvo por objetivo presentar a los asistentes un avance de los indicadores ambientales que pueden facilitar integrar mejor al la actividad acuícola con el medio ambiente.
La jornada se organiza en el marco del proyecto ACUINTEG, financiada desde la Fundación Biodiversidad del Ministerio de Transición Ecológica. En la misma, los expertos de la UCA, Anfaco-Cecopesca y CTAQUA expusieron el trabajo realizado hasta la fecha en instalaciones de esteros en Andalucía y de cultivo de mejillón en Galicia.
El encuentro contó también con la participación de Antonio Gómez Ferrer, director del Parque Natural de la Bahía de Cádiz y de Ángeles Vázquez Suárez, de la subdirección general de acuicultura de la Xunta de Galicia. Gómez explicó cómo para la gestión del Parque, la acuicultura "es una actividad estratégica", por lo que propuso dar prioridad a esta actividad para que los espacios "no queden vacíos".
Julia Vélez de CTAQUA, en su intervención, expuso cuales son las medidas de mitigación y minimización que permitan una mejor integración de la acuicultura en los espacios protegidos. Como medidas de mitigación en las instalaciones acuícolas de Andalucía han destacado las dirigidas a controlar el fósforo y el nitrógeno emitido al medio, fruto de la actividad biológica de los peces y del alimento no ingerido. Para ello, la propuesta es aplicar dietas funcionales a la alimentación de los organismos acuáticos, la formulación de un pienso que permita reducir estas emisiones y la frecuencia en la alimentación, de manera que se produzca un menor desperdicio.
En este sentido, y para valorizar los efluentes acuícolas con cargas de fósforo, nitrógeno, sólidos no sedimentables y detritus orgánico, se propuso la reutilización de éstos para realizar cultivos multitróficos, cultivos de algas y cultivos microalgas. De esta manera, indicó Vélez, se conseguiría mejorar y diversificar el proceso productivo y activar otros nichos de mercado con actividades auxiliares.
En el caso de las instalaciones de cultivo de mejillón en las rías gallegas, las medidas de mitigación pasarían por la instalación de redes de protección, el cultivo en zonas de mayor circulación de agua, la reducción del consumo de combustibles de las embarcaciones auxiliares, la optimización del ciclo productivo y la mejora de los materiales usados en los cultivos.
Para la mitigación se propuso la instalación de sistemas colectores bajo las bateas, redimensionamiento de las instalaciones en base a modelos de capacidad de carga y sistemas de suministro de semillas externos.
Al respecto de los indicadores ambientales en cultivo de mejillón en batea, llamó la atención del dato presentado en la encuesta de ANFACO-CECOPESCA realizada en aproximadamente 300 bateas - el 10 por ciento del total de las utilizadas en Galicia - que están distribuidas por las rías de esta Comunidad Autónoma, en las que se estableció que cada productor de mejillón utiliza al año entre 75 y 200 kilogramos de asfalto - también denominado chapapote – para recubrir la madera de las bateas que son usadas para el cultivo de mejillón.
Esta cifra, dimensionada por las más de 3.000 bateas que están activas en Galicia, representan entre 225 toneladas y 600 toneladas de hidrocarburos usados cada año por el sector mitilicultor y que entran en contacto con el agua de las rías.

