La FAO, la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO (IOC-UNESCO) y el Organismo Internacional de Energía Atómica (IAEA) han publicado una nueva guía conjunta para el monitoreo de toxinas algales en moluscos bivalvos, incluyendo el seguimiento de floraciones algales nocivas y la gestión de zonas de recolección y producción.
El documento busca apoyar a autoridades nacionales y regionales, laboratorios e instituciones responsables de la inocuidad alimentaria en el diseño o mejora de programas de control adaptados al perfil de riesgo de cada zona productiva.
La publicación llega en un contexto de fuerte crecimiento del sector. Según recoge la guía, la producción mundial de moluscos bivalvos aumentó un 49% entre 2011 y 2023, mientras que el comercio internacional creció aproximadamente un 41% en el mismo periodo.
Este dinamismo aumenta la necesidad de sistemas robustos de vigilancia, ya que las toxinas producidas por determinadas microalgas pueden acumularse en mejillones, almejas, ostras y otros bivalvos, generando riesgos para la salud pública y restricciones comerciales.
El documento subraya que las floraciones algales nocivas son fenómenos naturales, pero pueden verse agravadas por factores como el calentamiento global, la eutrofización o cambios oceanográficos locales.
En algunas zonas, la aparición de microalgas tóxicas no siempre ofrece una señal clara y anticipada, ya que los bivalvos pueden alcanzar niveles de toxicidad por encima de los límites legales incluso con bajas concentraciones celulares o en periodos muy cortos.
La guía propone combinar el monitoreo de microalgas en el agua con el análisis de toxinas en la carne de los bivalvos, sistemas de alerta temprana, muestreos representativos, puntos de control fijos y criterios claros para cerrar y reabrir zonas de producción.
También señala que, cuando una zona se cierra por superar los límites regulatorios, la reapertura debe basarse en resultados analíticos consecutivos por debajo del límite establecido, separados al menos por 48 horas.
Elementos clave de un sistema de monitoreo de toxinas algales en bivalvos
| Elemento | Qué recomienda la guía | Por qué importa al productor |
|---|---|---|
| Perfil de riesgo de la zona | Evaluar especies tóxicas, historial de floraciones, corrientes, temperatura, nutrientes y fuentes de contaminación. | Permite anticipar riesgos antes de iniciar o ampliar la actividad productiva. |
| Monitoreo de microalgas | Realizar seguimiento periódico, al menos semanal durante la campaña de cosecha, adaptado al riesgo local. | Funciona como alerta temprana ante posibles acumulaciones de toxinas. |
| Análisis de carne de bivalvos | Mantener el análisis de toxinas en tejido como elemento central de control sanitario. | Es la prueba crítica para decidir si el producto puede llegar al mercado. |
| Cierre y reapertura de zonas | Aplicar cierres cuando se superen los límites y reabrir solo con resultados negativos consecutivos. | Reduce el riesgo sanitario y protege la continuidad comercial del área. |
| Trazabilidad y comunicación | Definir protocolos para informar a operadores, autoridades y público cuando exista riesgo. | Facilita retiradas rápidas, evita cosechas inseguras y refuerza la confianza del mercado. |
Para el sector productor, uno de los mensajes más relevantes es que la responsabilidad final sobre el producto que llega al mercado recae en el operador alimentario.
Por ello, la guía destaca la importancia de los controles propios, la trazabilidad de los lotes, la comunicación rápida con las autoridades y el uso de herramientas de análisis validadas, especialmente cuando los bivalvos se destinan a mercados internacionales con requisitos específicos de equivalencia o cumplimiento normativo.
Fuente: FAO, IOC-UNESCO e IAEA (2026). Joint guidance on monitoring algal toxins in bivalve molluscs. Food Safety and Quality Series, No. 34. Rome.

