Roma 03/10/2012 – La FAO va a gestionar una nueva alianza mundial para promover la acuicultura en la lucha contra el hambre. Con la iniciativa se pretende también comprender mejor el papel de la acuicultura en la seguridad alimentaria en los países pobres.
La citada alianza se enmarca en el proyecto ”Acuicultura para la seguridad alimentaria, reducción de la pobreza y nutrición” (AFSPAN, siglas en inglés), que se encargará de desarrollar nuevas formas de cuantificar la contribución de la acuicultura con mejores herramientas y evaluaciones más sistemáticas y cuantitativas.
Además, se encargará de elaborar estrategias para mejorar el impacto de la acuicultura en la seguridad alimentaria y nutricional y en la reducción de la pobreza.
Al respecto de la alianza global, señalan que la Unión Europea (UE) financia con un millón de euros el proyecto de tres años, gestionado por la FAO en colaboración con una alianza internacional de veinte agencias de desarrollo, gobiernos y universidades, que ayudará a los países de bajos ingresos con déficit de alimentos en África, Asia y Latinoamérica a desarrollar políticas sostenibles para mejorar los medios de vida de millones de personas pobres.
"El proyecto trabajará en estrecha colaboración con las comunidades de acuicultores y se centrará en la investigación de campo en muchos de los principales países acuícolas en el mundo en desarrollo. Desarrollará herramientas y metodologías para ayudar a los socios clave a elaborar políticas orientadas a mejorar la contribución de la acuicultura a la seguridad alimentaria y nutricional ", aseguró Rohana Subasinghe, experta de la FAO en acuicultura y coordinadora del proyecto.
Según datos aportados por la FAO, el pescado es la principal fuente de proteínas para el 17 por ciento de la población mundial, y cerca del 25 por ciento en los países de bajos ingresos y con déficit de alimentos.
Actualmente casi el 50 por ciento del pescado que se consume en el mundo procede de acuicultura, y deberá seguir creciendo para satisfacer el ritmo de la demanda mundial de pescado, por lo que se hace necesario un mayor conocimiento del impacto exacto de esta actividad sobre la seguridad alimentaria y nutricional y la reducción de la pobreza en los países en desarrollo.

