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FAO y OCDE ven en la acuicultura la gran oportunidad para alimentar al mundo

Para la próxima década la acuicultura será el mayor impulsor del aumento de la producción de pescado y marisco a nivel mundial

En 2020 la producción, comercio y consumo de pescado mundial, se contrajo respecto a años anteriores por cuestión del COVID-19. No obstante, la ligera disminución que se produjo fue desigual, y dependiente de la especie y el método de obtención. La aportación de la acuicultura fue menor, mientras que la pesca se mantuvo prácticamente sin cambios.

En general, la ingesta de pescado per cápita a nivel mundial cayó 0,5 kg n 2020 hasta los 20,2 kg. China fue el principal país que interfirió en este menor consumo debido a que bloqueó la entrada de producto del exterior durante algún momento de 2020.

Así lo explica el informe OECD-FAO Agricultural Outlook 2021-2030 sobre perspectivas de los distintos sectores agroalimentarios a nivel mundial.

Aun así, para la próxima década, la acuicultura será el mayor impulsor del aumento de la producción pesquera a nivel mundial. Se espera que el consumo per cápita aumente en Asia, Europa y América, mientras que se estabilice en Oceanía y descienda en África, el continente con la población con un crecimiento tan más rápido que supera la capacidad de proveerse de alimentos acuáticos.

En la próxima década producción acuícola ya no crecerá a los niveles previos. Se esperan tasas de crecimiento de 2% anual, frente a los de la década anterior que lo hacían a un 4%. En 2030, la producción acuícola mundial se acercará a los 103 millones de toneladas, un aumento de 6 millones de toneladas. La mayor parte de este crecimiento se dará en países en desarrollo, principalmente de Asia.

En 2030 el 52% del pescado destinado a consumo humano directo procederá de la acuicultura. Frente al 47% actual.

Depende cómo evolucione la pandemia en los próximos años a nivel mundial para que esta proyección se cumpla. La incertidumbre respecto a la duración del brote de COVID está afectado tanto el suministro de mercancías y materias primas alevines o piensos para acuicultura, como a la demanda. El cierre de negocios del canal HORECA, uno de los principales espacios de consumo de pescado, también afectará esta dinámica.

En definitiva, el no poder poner fecha al final de la pandemia debilita la disponibilidad del capital de inversión para el futuro y, en consecuencia, la producción puede verse limitada debido a la reducción de la demanda y los precios más bajos.

De la parte positiva están las oportunidades creadas por la pandemia de nuevos canales de distribución, innovación en productos y cadenas de valor más cortas que probablemente beneficien el avance de la industria.