Roma (Italia) 13/07/2010 - Los hábitos alimentarios saludables que incluyen pescados y se establecen en los primeros años de vida influyen en la manera saludable de alimentarse durante toda la vida adulta, concluyó un reciente estudio elaborado por la FAO y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En la consulta participaron 17 expertos provenientes de Estados Unidos, Canadá, Australia, Noruega, Francia, China, Bélgica, Reino Unido, Chile, Japón, Italia, Polonia y Suiza.
La tarea consistió en revisar los datos sobre los nutrientes y algunos químicos específicos como el metil mercurio (MeHg) y las dioxinas (DLC), para analizar los niveles de contaminantes que pueden estar presentes en una amplia gama de especies de peces; así como la literatura científica reciente que cubra los riesgos y beneficios del consumo de pescado.
Como concepto de “pescados” se consideró tanto a peces como mariscos - de acuicultura o salvajes- ya sea de origen marino o de agua dulce. Los mamíferos marinos y las algas, así como cuestiones de sostenibilidad y el impacto del medio ambiente, aunque importantes, fueron considerados como fuera del alcance de esta consulta.
El estudio concluye que entre la población adulta en general, el consumo de pescado, sobre todo de peces grasos, reduce el riesgo de mortalidad por enfermedades cardiacas coronarias.
En el caso de los químicos específicos, hay ausencia de pruebas convincentes o probabilidades del riesgo de enfermedades cardiacas coronarias por la ingesta de metil mercurio en pescados. Por otra parte, el riesgo potencial de cáncer provocado por dioxinas es menor a los beneficios establecidos para reducir el riesgo de las enfermedades del corazón.
Al considerar los beneficios de los ácidos grasos poliinsaturados Omega-3 de cadena larga (n-3 PUFA LC) y los riesgos del metil mercurio entre las mujeres en edad fértil, el análisis concluye que el consumo materno de pescado reduce el riesgo de desarrollo neuronal subóptimo en el feto, en comparación con las mujeres que no consumen pescado en la mayoría de las circunstancias evaluadas.
La consulta recomendó una serie de acciones que los Estados miembros deben tomar para evaluar y gestionar mejor los riesgos y beneficios del consumo de pescado, y para comunicarlos con mayor eficacia a sus ciudadanos. Entre ellos, el reconocer el consumo de pescado como una importante fuente de energía, proteína, y una amplia gama de nutrientes esenciales como el omega 3, y parte de las tradiciones culturales de muchas naciones.
Además encomendó el destacar los beneficios del consumo de pescado en la reducción de la mortalidad por enfermedad coronaria y los riesgos de mortalidad por esta dolencia, en el caso de no consumir pescado, para la población adulta en general.
El estudio también recomienda enfatizar en los beneficios del consumo de pescado para el desarrollo neurológico de la descendencia en las mujeres en edad fértil, especialmente en las embarazadas y madres lactantes, y los riesgos para el desarrollo neurológico en los hijos de esas mujeres que no consumen pescado.
También indica que es importante desarrollar, mantener y mejorar las bases de datos existentes sobre determinados nutrientes y contaminantes, particularmente el metil mercurio y las dioxinas en el pescado que se consume en cada región. Y finalmente, desarrollar y evaluar la gestión de riesgos y estrategias de comunicación para minimizar peligros y maximizar los beneficios de comer pescado.
Puede descargar aquí el estudio completo

