Ferrol 15/04/2013 – Un posible fraude sobre el etiquetado de mejillón gallego podría estar detrás de la retirada del mercado del Gobierno francés tras detectar varios casos de intoxicaciones.
En concreto, el pasado viernes, los lectores del diario francés Point se desayunaban con el siguiente titular “Tengan cuidado con los mejillones españoles procedentes de Galicia”.
La información proseguía señalando que después de varios casos de intoxicación alimentaria asociada al consumo de mejillones, el Ministerio francés de Agricultura y Salud ha recomendado a estos que se informen en las tiendas sobre la procedencia de los mismos.
Los productos fueron retirados de la venta minorista el 9 de abril, según la Dirección General de Alimentación y la Dirección General de Salud.
El anuncio ha puesto en pide de guerra al sector arousano. Por su parte, el Consejo Regulador del Mejillón de Galicia insiste en Diario de Ferrol y en respuesta a estas acusaciones que es imposible que mejillón con la Denominación de Origen Protegida (DOP) llegue en malas condiciones al mercado.
Por su parte, la Consellería del Mar está investigando y buscando informes sobre lo ocurrido, antes de pronunciarse al respecto, señala el diario gallego.
Este caso reabre una antigua polémica sobre el etiquetado del mejillón, como ya ocurrió el pasado año en el ámbito de las conservas.
El presidente de Opmega, Nacho Lorenzo ha mostrado su rechazo a las acusaciones y las dirigió hacia producciones andaluzas. Según indicó Lorenzo en Diario de Ferrol, “es bien cierto que hay mejillón andaluz que se está vendiendo como gallego en Francia. Aquí los controles son muy potentes por lo que nos parece raro”, destacó el dirigente.
Sin embargo, reconoció que aún es pronto para hacer acusaciones claras e indicó que está a la espera de saber algo más claro al respecto para ver que pudo pasar.
Por su parte, el presidente del Consejo Regulador del Mejillón, Francisco Alcalde ratificó que “es cierto que existe mucha preocupación, sobretodo por la imagen que se podría transmitir del producto”.
La historia no es nueva ya que Francia cerró sus fronteras a los envíos de mejillón gallegos hace tres años por intoxicaciones provocadas por la toxina diarreica.

