Madrid 15/11/2011 - El atún rojo (Thunnus thynnus) es una especie que por razones obvias de mercado se encuentran en la mira de los empresarios del sector. En este sentido destacan tres iniciativas sobre otras que pueda haber en el Mundo por sus avances alcanzados en los últimos años para la domesticación del atún rojo. Se trata de Futuna Blue (El Puerto de Santa María), Kali Tuna (Zadar, Croacia) y Clear Seas (Australia).
Estas propuestas son las más firmes candidatas a proveer en un futuro de juveniles de la especie al mercado, y por ello fueron expuestas como ejemplo empresarial en el último encuentro científico del proyecto Europeo Selfdott celebrado en la Escuela de Ingenieros Navales de Madrid.
Los empresarios compartieron sus logros y retos en este ámbito y demostraron que hay caminos abiertos para nuevos avances.
El caso más cercano es el de Futuna Blue, que ha sido la primera empresa en Europa en lograr la eclosión, la alimentación larvaria y el destete con pienso comercial del atún rojo. El proyecto empezó a gestarse en 2005 y se completará el próximo año, cuando los tanques construidos en la dársena portuaria albergarán los primeros ejemplares transportados desde las almadrabas gaditanas.
La clave ha sido el uso de copépodos, en sustitución de los rotíferos y artemia, que son de origen artificial y tienen menor contenido de grasas y aminoácidos, según explicó el director técnico de Futuna, Bent Urup.
Según las previsiones, la producción de huevos podría alcanzar un nivel estable e industrial en dos o tres años y su objetivo para el futuro es ambicioso porque aspiran a convertirse en el mayor suministrador de juveniles para las granjas del Mediterráneo y contribuir a la sostenibilidad del stock de atún.
Para ello, los retos inminentes de la empresa gaditana giran en torno a la dieta del destete, la optimización del funcionamiento del criadero y la producción de copépodos, así como asegurar aspectos como el suministro de larvas y el transporte.
El segundo modelo está asentado en Crocia, donde Kali Tuna cuenta con dos granjas (una tercera la tienen localizada en México) y acumula catorce años de experiencia en la recopilación y estudio de datos del Bluefin Tuna.
Desde 2009 lleva trabajando en un programa de cría y engorde de atún con ejemplares de 50-60 kilogramos capturados dos años antes en el mar Adriático.
En este periodo, han monitorizado, analizado datos con la colaboración de la Universidad de Düsseldorf y la empresa Macrogen, y, a tenor de los resultados, la compañía cree “probado” que el Bluefin Tuna puede producirse en cautividad, según comunicó su portavoz, Neven Cinoti, durante el evento del Selfdott.
Y es que este año, tras el desove natural que se produjo a mediados de julio, los huevos recogidos fueron incubados en las instalaciones de Kali y todo el desarrollo embrionario pudo ser documentado.
Para los próximos años, los retos inmediatos que afronta la empresa croata son aumentar las inversiones en investigación del programa de propagación, implementar nuevas dietas para los reproductores y mejorar las técnicas de separación y esterilización de los huevos, así como nuevas adquisiciones para mejorar las instalaciones.
El tercer modelo conocido fue el Clear Seas, una compañía con larga tradición en la industria acuícola australiana y la mayor productora de King Fish. Desde 1999, la empresa trabaja con el Southern Bluefin Tuna (Thunnus Maccoyii), una especie con una esperanza de vida de más de 40 años que realiza grandes flujos migratorios hasta la India, donde las hembras no ponen los huevos hasta que no alcanzan los ocho años ó una largura de 1,5 metros.
Después de una fase inicial de recogida de reproductores y construcción de instalaciones, la compañía consiguió hace cinco años culminar con éxito el primer transporte en helicóptero desde las granjas flotantes y cada temporada obtienen un promedio de 30 millones de huevos, según detalló su portavoz en el encuentro, Marcell Boaventura.
Los mayores problemas que han observado también están centrados en la alimentación, ya que los alevines tienen un lento crecimiento y la mortalidad entre las distintas fases es muy alta, pero, además, sufren un síndrome denominado de la larva blanca, cuyas causas son múltiples y aún deben clarificarse.
En su estrategia para 2012, Clear Seas avanzará en programa con mejoras como el inicio más temprano de la actividad para que los atunes sean más grandes y puedan, así, soportar mejor las temperaturas del invierno; mejorar la monitorización ambiental y de salud, uno de los valores, junto a la certificación de calidad, que siempre ha distinguido a la empresa, según destacó Boaventura; y, por supuesto, reducir la mortalidad, garantizar la generación e iniciar el programa genético.

