La innovación en la acuicultura global avanza a dos velocidades. Aunque los programas de mejora genética y las nuevas formulaciones de piensos han avanzado de forma significativa la eficiencia productiva y ambiental del sector, estos progresos siguen concentrados en un número limitado de especies y regiones.
Un reciente estudio publicado en Fish and Fisheries destaca que herramientas como la selección genética o los sistemas de recirculación de alta tecnología (RAS) se aplican principalmente en países de altos ingresos y en un reducido grupo de especies de alto valor comercial, especialmente el salmón atlántico.
Los datos evidencian una brecha estructural en la adopción de la innovación. A pesar de décadas de avances en mejora genética —con mejoras en crecimiento, resistencia a enfermedades y tolerancia ambiental—, solo alrededor del 9% de la producción acuícola mundial en 2010 se basaba en poblaciones genéticamente mejoradas.
Al mismo tiempo, una gran parte del sector sigue operando en sistemas extensivos o semi-intensivos con mejoras tecnológicas limitadas.
Este desequilibrio tecnológico tiene implicaciones directas sobre la sostenibilidad global del sector. El estudio advierte de que, aunque las innovaciones en genética y nutrición permiten optimizar parámetros productivos concretos, su impacto agregado sigue siendo limitado si no se adoptan de forma generalizada en toda la industria.
Un patrón similar se observa en el desarrollo de piensos acuícolas. Los avances han permitido reducir la dependencia de la harina y el aceite de pescado mediante dietas más eficientes y específicas, pero también introducen nuevos compromisos ambientales. Algunos ingredientes alternativos pueden trasladar la presión hacia los ecosistemas terrestres o incluso afectar negativamente a la nutrición de los peces y a las emisiones del sistema.
En este contexto, los autores subrayan que el verdadero reto no es solo innovar, sino escalar la innovación. Sin políticas que faciliten el acceso a la tecnología, el conocimiento y la mejora genética en sistemas de producción de pequeña y mediana escala, la modernización del sector seguirá siendo desigual.
Para los autores, la sostenibilidad de la acuicultura no depende únicamente de cómo se produce, sino también de qué especies se cultivan. Sin una diversificación hacia especies con mejor desempeño ambiental, el progreso tecnológico por sí solo no será suficiente para alinear el crecimiento del sector con los objetivos climáticos y de biodiversidad.

