Madrid 15/11/2010 - España se mantiene como primer país comprador de langostinos de la Unión Europea, tras elevar sus importaciones un 10 por ciento en el primer semestre del año, según datos de Globefish, sitio estadístico de productos acuáticos de la FAO.
Según el citado informe de Globefish, el mercado importador español sigue demostrando "fuerza y crecimiento" a pesar de la crisis económica del pasado año. Algo que corrobora las críticas que vienen realizando en el marco de la Comisión Europea de Pesca sobre la debilidad de la producción local frente a las importaciones de terceros países.
China y Argentina continúan siendo los principales suministradores de langostinos de España, mientras que Tailandia ha conseguido incrementar su cuota de presencia en el mercado español.
En el capítulo de previsiones, Globefish considera "probable" nuevas alzas en las importaciones españolas de este producto, a pesar de las expectativas de subida de precios.
Señalan que los intermediarios nacionales de langostinos buscan productos en todo el mundo, y que están capacitados para cambiar rápidamente de un proveedor a otro.
Destaca que los precios ofrecidos por el mercado español a las importaciones de este producto son "generalmente competitivos", lo que convierte a España en un buen mercado para los productores del resto del mundo.
A nivel mundial, el informe destaca que la recuperación generalizada de la economía global ha permitido un movimiento de los precios al alza y un incremento del comercio de langostinos, en donde la demanda ha excedido a la oferta.
Señala que el vertido de petróleo en el Golfo de México provocó un descenso en la producción de EEUU, aumentando su demanda exterior, lo que, junto a los anuncios de un descenso de la oferta de Vietnam, Indonesia y Bangladesh, ha causado una revalorización del producto, que en los próximos meses alcanzará los niveles máximos del pasado año.
En cuanto a la Unión Europea se refiere, todos los mercados incrementaron su demanda en el primer semestre, y la moderación de la crisis económica se tradujo en una mejora del comercio de este producto en Europa, tanto en supermercados como en las ventas de los restaurantes.

