Santander 04/06/2010 - El grupo de investigación “Ides” de la Universidad de Cantabria, ha realizado un estudio “pionero en Europa” para evaluar el impacto que tienen las certificaciones en la valoración que hacen los consumidores de los productos de la acuicultura.
¿Están dispuestos los compradores de productos pesqueros a pagar más por una dorada con certificación que indique al pescado como libre de anisakis o qué asegure que su cultivo fue sostenible? Esto fue lo que se plantearon los investigadores de la Universidad de Cantabria al desarrollar un diseño experimental para conocer las preferencias de los intermediarios y compradores de dorada salvaje y de crianza.
El experimento se realizó en base a 200 entrevistas llevadas a cabo en la Plaza de Ventas de Pescados en Santander, según explicó a misPeces.com, José Fernandez – Polanco, profesor de investigación de mercados de la Universidad de Cantabria, quien señaló que "es el primer estudio de este tipo que se hace para especies de cultivo en Europa".
“El objetivo principal era contrastar la eficacia de las certificaciones en condiciones adversas, por ello escogimos un mercado tradicional como Santander. Además, se pretendía buscar qué certificaciones podrían ayudar a mejorar las preferencias por productos de acuicultura, en este caso dorada, y contrastar el efecto de las certificaciones en compradores e intermediarios,” aseguró Polanco.
En el estudio se utilizaron declaraciones ligadas con la seguridad alimentaria, como “pescado libre de anisakis”; beneficios para la salud, como "contiene Omega 3"; y sostenibilidad. Además, se entregó información sobre la declaración de origen, para identificar si la dorada era nacional o importada. A ello se le sumó la declaración sobre el método extractivo, es decir, si el pescado provenía de acuicultura o pesca.
Con respecto a los precios, el investigador señaló que se establecieron en base al valor de comercialización de la dorada en el mercado mayorista. Con dicha información, los investigadores aplicaron unos márgenes en función a la información entregada por los intermediarios.
“Nuestro precio máximo alcanzaba 15,40 euros el kilo, en comparación con la dorada salvaje, que tuvo en esa misma semana un valor de 10 euros, por lo que nuestro precio más alto, con estas declaraciones de cualidades de sostenibilidad y beneficios de salud y seguridad alimentaria era mayor al de la pesca tradicional”, aseguró el investigador.
Fernandez Polanco puso de manifiesto que este punto de venta se caracteriza, en general, por no utilizar certificaciones en sus productos de comercialización, y que el uso de etiquetado es muchas veces incompleto. Además, indicó que, según estudios del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, “sabemos que las plazas presentan las actitudes más desfavorables hacia la acuicultura”.
En los resultados, explicó Polanco, “como era de esperar, hay un rechazo fuerte a la acuicultura en este punto de venta, más alto de lo que se observa en la población en general. Sin embargo, añadió, “determinadas certificaciones ayudaban a mejorar las preferencias hacia el producto de la acuicultura”.
Por ejemplo, señaló el experto en mercados, al elegir entre una dorada importada de captura, frente a una dorada de crianza nacional, ya no sólo aumentaba el precio, sino que, al ser un producto local aumentaba “también la probabilidad de elección y se aceptaba de mejor manera la acuicultura”.
Por otro lado, los certificados de sostenibilidad fueron muy bien recibidos, tanto por los intermediarios como por los comerciantes. “Claro que ello está muy influenciado por la zona donde se realizó el experimento, pues en el Cantábrico tienen experiencias negativas con la sobrepesca, y por lo tanto, se podría mejorar la probabilidad de elección de dorada con este tipo de certificación”, puntualizó el investigador.

