Valencia 02/11/2012 – El potencial de las microalgas para su uso energético y generador de compuestos orgánicos de alto valor está ampliamente reconocido desde hace bastante tiempo. No obstante, el aprovechamiento potencial de estos compuestos se viene estudiando de manera seria en la última década.
Después de unos años en los que se veía económicamente posible la producción de biodiesel a través del cultivo de microalgas, la realidad contrastada sobre los altos costes de producción, ha derivado a la industria a cambiar la estrategia y derivar las nuevas líneas de desarrollo para la obtención de polisacáridos, lípidos, proteínas, espesantes, carotenoides, pigmentos, vitaminas, esteroles, enzimas, antibióticos, cosméticos, productos farmacéuticos y otros productos químicos, algunos con propiedades antioxidantes o biocidas.
Es por ello que Iberdrola Ingeniería y Construcción está liderando un consorcio compuesto por 13 empresas y 25 organismos de investigación denominado Cenit VIDA (Valoración Integral de Algas) y por el que va a afrontar el desafío de generar conocimiento y tecnologías necesarias para desarrollar un nuevo concepto denominado “biociudad”.
El citado proyecto cuenta con apoyo del Ministerio de Economía y Competitividad y está financiado por CDTI En el primer año se centrarán en el desarrollo de nuevos sistemas de bioproducción de microalgas más eficientes, que minimicen los costes y posibiliten el uso y desarrollo industrial de múltiples aplicaciones, señalan desde el Ainia.
En el segundo año, Iberdrola ha diseñado los primeros fotobiorreactores de microalgas basados en un sistema de intensificadores lumínicos y térmicos, “que pueden ser la solución para alcanzar mayores rendimientos, reduciendo así los costes y mejorando los ratios de rentabilidad por explotación”.

