Frankfurt (Alemania) 14/11/2011 - Un equipo de científicos alemanes del Instituto Fraunhofer de Biología Molecular y Ecología Aplicada (IME) de Schmallenberg está desarrollando un test que permita detectar plaguicidas residuales procedentes de piensos vegetales en peces de piscifactoría.
Los investigadores advierten de la necesaria aplicación de este tipo de técnicas de detección para proteger a los consumidores de posibles residuos en los piensos de este tipo de químicos.
Según la exposición del Instituto Fraunhofer recogida por Cordis, esta situación viene producida por la sustitución cada vez mayor de la harina de pescado y aceite de pescado por sustitutos vegetales terrestres como la soja, el maíz y la colza.
Este tipo de técnicas que se utilizan para rumiantes, aves y cerdos, no está aún desarrollada para pescados.
“Primero analizamos si la ingestión del pienso lleva aparejada la acumulación de residuos de plaguicida en los tejidos del pez, y nos fijamos en si los procesos metabólicos del pez generan metabolitos o productos de la degradación. Por norma, cuanto más liposoluble sea una sustancia, mayores son las probabilidades de que se acumule en el pez”, explicó el Christian Schlechtriem, del Instituto Fraunhofer.
“Las pruebas que hemos creado constituyen la base para estudios posteriores sobre la alimentación. Los resultados determinan si son necesarios dichos estudios, que servirían para comprobar si se han superado concentraciones máximas del plaguicida”.
En el estudio los autores del mismo han analizado dos especies dulceacuícolas como la carpa y la trucha arco iris, con pesos aproximados de 300 y 500 gramos.
Con el fin de detectar residuos de plaguicidas y sus metabolitos, los autores añadieron al pienso una sustancia de ensayo radiomarcada (un compuesto al que se ha unido una sustancia radioactiva). Esto planteaba dificultades, puesto que el material radiomarcado no es fácil de manejar en el medio acuático, pero se utilizó un potente sistema de filtrado que prevenía que la sustancia de ensayo disuelta se acumulase en el agua.
Acto seguido, los investigadores examinaron la carne de los peces en busca de residuos de plaguicidas empleando métodos analíticos de gran sensibilidad con los que se pueden detectar incluso las cantidades más ínfimas de cualquier sustancia.
Según explicó Dieter Hennecke, también del Instituto Fraunhofer: “El test que hemos creado es extremadamente completo para detectar pesticidas y los productos de su degradación en peces, desde la cría hasta el análisis de tejidos en el laboratorio”.
Este nuevo test para pescado será utilizado muy pronto por todos los productores e importadores que deseen comercializar en Europa un nuevo plaguicida. Conforme a nuevos requisitos de información que la Comisión Europea publicará próximamente, tendrán la obligación de registrar el plaguicida y de aportar información que demuestre su no acumulación en las porciones comestibles del pescado.

