Coimbra (Portugal) 11/10/2016 – Científicos del Centro de Ecología Funcional de la Universidad de Coimbra y del Departamento de Bioquímica de la Universidad de Barcelona han concluido un estudio de tres años conducente a producir harina de guisante con capacidad para sustituir la harina de pescado en la alimentación de peces marinos carnívoros, sin que se alteren las propiedades organolépticas y de crecimiento.
Los científicos defienden haber conseguido crear una harina a base de guisantes que podría reducir los costes de producción de la lubina en un 30 por ciento.
En este sentido, Ivan Viegas, del Centro de Ecología Funcional que ha participado en el estudio señala que, tradicionalmente se piensa que si los peces se alimentan con muchos hidratos, tienden a engordar y, por tanto, su rendimiento, su textura y su sabor serían diferentes para el consumidor, además de que su longitud no sería la apropiada, desde el punto de vista comercial.
Sin embargo, al concluir los tres años de ensayos, se ha podido comprobar cómo las lubinas criadas con este pienso vegetal han mantenido el mismo sabor, por lo que no supondría ningún problema para el consumidor.
La harina de guisantes la elaboraron en dos formatos, uno crudo y otro cocinado.
Durante un mes, en los laboratorios de la Universidad de Coimbra, unas lubinas fueron alimentadas con una dieta tradicional, otras con harina de guisante crudo y otras con harina de guisante cocinado.
Tras el experimento, los investigadores, entre los que se encuentra la profesora de la Universidad de Barcelona, Isabel Vázquez, comprobaron que las lubinas toleran "perfectamente" una dieta con un 30 por ciento de harinas vegetales, en este caso, proveniente de guisantes.
Se trata de una conclusión que para los investigadores ha sido calificada de "muy relevante" para los consumidores, ya que este tipo de alimentación no varía el sabor del pez; y también para los productores, porque este tipo de dietas son mucho más baratas y, por tanto, suponen un ahorro en los gastos ordinarios.
Iván Veiga explicó que llevan más de un año obteniendo parámetros para ver cómo ha afectado este tipo de comida al metabolismo del pez.
Tras un estudio enzimático en el hígado, comprobaron que los parámetros son normales.
Ahora están analizando los datos obtenidos de los músculos y de las grasas de las vísceras de las lubinas objeto de estudio para verificar que todos los parámetros también están normales.
Según Veiga, es un avance importante que se podría extrapolar a otras harinas vegetales como el trigo o la soja, aunque habría que hacer las comprobaciones pertinentes.
Esta alimentación también serviría, en principio, para peces como la dorada, otra especie carnívora, y podrían desarrollarse estudios para verificar una alimentación similar con otros ejemplares de piscifactoría como la trucha o el rodaballo.

