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Andalucía - Investigación

Investigadores de la UHU aprovechan las cáscaras de langostinos para fabricar un lubricante

Huelva 15/12/2015 - Un equipo de investigadores del departamento de Ingenieria Química, Química Física y Ciencia de los Materiales la Universidad de Huelva está trabajando para dar un segundo uso a los desechos del pelado de los langostinos al obtener del quitosano de las cáscaras un lubricante biodegradable.

Este lubricante, según informó al respecto la Fundación Descubre, tendría como principales propiedades la mayor consistencia y resistencia térmica que los productos tradicionales.

Los componentes principales de un lubricante son el aceite y el agente espesante y en las grasas convencionales, el aceite es de origen mineral o sintético, mientras que el espesante está formado por jabones metálicos de litio, calcio, sodio o aluminio.

Como ha explicado la autora principal de este proyecto, la investigadora de la Universidad de Huelva, Concepción Valencia, "estos productos comerciales, a pesar de su alta efectividad, tienen efectos negativos sobre los ecosistemas" y como ejemplo ha puesto "la inhibición del crecimiento de los árboles, la toxicidad para la vida acuática o la contaminación de suelo y agua a muy largo plazo, de ahí que la industria ha decidido apostar por nuevas fórmulas verdes".

En este sentido, la novedad introducida por los investigadores onubenses se basa en la sustitución de los jabones metálicos por un material biodegradable, el quitosano. Se trata de un compuesto derivado de la quitina, la sustancia principal que forma los caparazones de insectos, arácnidos y crustáceos: "Un lubricante biodegradable debe incluir un agente espesante obtenido a partir de recursos renovables, por ejemplo, el quitosano que tiene como grandes ventajas su origen natural y su abundancia en la naturaleza", ha asegurado la experta.

Para completar la formulación, el quitosano, previamente sometido a una reacción química, se añade a un aceite vegetal de ricino, un ingrediente más compatible con los elementos metálicos que los aceites tradicionales y con el que se consigue una mejor lubricación, según indican los científicos.

Los investigadores han sometido el lubricante a diversas pruebas para demostrar su eficacia y sus resultados se compararon con dos grasas comerciales elaboradas con jabones metálicos de litio y calcio, como la temperatura, mostrando en este caso un comportamiento térmico adecuado, mejorando incluso la resistencia térmica de los otros productos.

Además, los expertos han evaluado la estabilidad mecánica, es decir, la aparición de cambios en la consistencia del lubricante a causa de vibraciones o del trabajo mecánico, confirmando que el comportamiento mecánico de la formulación biodegradable es mejor que el de las grasas de calcio y muy parecido a las de litio.

Por último, se ha determinado el coeficiente de fricción, siendo el resultado muy parecido al de los lubricantes tradicionales, sobre todo cuando se trabaja a alta velocidad.

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