Madrid 01/04/2014 – Científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han realizado un estudio genético sobre poblaciones de almeja fina (Ruditapes decussatus) y han dividido la especie en tres razas diferentes, repartidas por la costa del Atlántico europeo, Mediterráneo occidental y Tunes, y las costas del Adriático y el Egeo.
En el trabajo, que ha sido publicado en la revista Molecular Phylogenetics and Evolution, se han analizado 400 ejemplares de almeja fina repartidas por Bretaña, Francia y Turquía.
Según informó el científico Carlos Saavedra del Instituto Torre de la Sal del CSIC en Castellón, “la raza más diferente es la del Adriático y el Egeo, que presenta variantes genéticas exclusivas en varios de los genes analizados. Es probable que la diferenciación haya surgido a raíz de los cambios climáticos y del nivel del mar que tuvieron lugar como consecuencia de las glaciaciones durante el período del Pleistoceno (desde hace 2,5 millones de años hasta hace unos 20.000 años)”.
El estudio sugiere que las diferencias podrían haberse mantenido hasta la actualidad debido a cierta incompatibilidad reproductiva entre las tres razas y como consecuencia de una adaptación a características específicas del hábitat en cada una de las zonas geográficas.
Los resultados, según informaron, tienen un gran interés para la conservación de los recursos de la almeja fina y su gestión.
En el pasado, señala Saavedra, “el marisqueo excesivo llevó al agotamiento de muchos bancos naturales de este molusco, y se exploró la posibilidad de repoblar las zonas agotadas mediante almejas juveniles traídas de otros países, como Túnez, Portugal o Italia. Sin embargo, los resultados no fueron buenos, por la alta mortalidad de los juveniles. Este estudio muestra que las almejas introducidas habrían pertenecido a diferentes razas, lo que podría haber influido en el fracaso de ese sistema”.
En la actualidad, gran parte de la repoblación de bancos naturales y el cultivo en parques se hace con juveniles procedente de criaderos, que ofrecen la oportunidad de seleccionar los reproductores en función de sus características para el cultivo y evitan el riesgo de importar enfermedades de otras regiones.
“Los principales inconvenientes de la almeja fina para el cultivo son una tasa de crecimiento lenta y la susceptibilidad a la perkinsosis, una enfermedad parasitaria que puede provocar gran mortalidad. Estos inconvenientes podrían resolverse con programas de selección genética adecuados. Es posible que las razas descubiertas ahora en este trabajo presenten características diferentes en la tasa de crecimiento y en cuanto a la susceptibilidad a la perkinsosis, una cuestión que será necesario investigar y que podría aportar resultados interesantes para la selección de la almeja fina”, concluye el investigador.
Referencia:
David Cordero, Juan B. Peña, Carlos Saavedra. Phylogeographic analysis of introns and mitochondrial DNA in the clam Ruditapes decussatus uncovers the effects of Pleistocene glaciations and endogenous barriers to gene flow. Molecular Phylogenetics and Evolution. DOI: 10.1016/j.ympev.2013.11.003.

