Un equipo de investigadores de la Universidad Aristóteles de Tesalónica y la Universidad de Patras, en Grecia, ha logrado descifrar cómo la dorada de cultivo (Sparus aurata) ajusta sus patrones metabólicos y energéticos en respuesta a las fluctuaciones de temperatura a lo largo del año.
Los hallazgos del estudio, después de muestreos mensuales realizados en una granja de doradas en el Golfo de Evoikos, en Grecia, tienen aplicaciones directas en la gestión de explotaciones acuícolas. Conocer en detalle los cambios metabólicos estacionales puede ayudar a optimizar estrategias nutricionales y operativas, ajustando la alimentación y otros parámetros según la época del año para maximizar el crecimiento y minimizar el estrés térmico.
Los autores, liderados por Konstantinos Feidantsis analizaron los tejidos de doradas adultas para estudiar la expresión génica y la actividad de enzimas relacionadas con el metabolismo de lípidos y carbohidratos, además de indicadores del estado energético y del funcionamiento mitocondrial.
Los datos permitieron identificar dos periodos metabólicos claramente diferenciados. Durante la fase de aclimatación al frío, de septiembre a febrero, las doradas presentan una acumulación significativa de lípidos, lo que sugiere una estrategia de reserva energética. En cambio, en la fase cálida, de febrero a julio, se activa el metabolismo de los carbohidratos y se incrementa la actividad de enzimas asociadas a esa ruta.
Según han manifestado los investigadores en el estudio publicado en Fish Physiology and Biochemistry, “la disminución de la actividad enzimática de la citrato sintasa durante la aclimatación cálida puede reflejar el inicio de una disminución mitocondrial”, lo que alerta sobre posibles limitaciones en la capacidad energética de los peces para condiciones de estrés térmico prolongado.
Los hallazgos tienen aplicaciones directas en la gestión de explotaciones acuícolas. Conocer en detalle los cambios metabólicos estacionales puede ayudar a optimizar estrategias nutricionales y operativas, ajustando la alimentación y otros parámetros según la época del año para maximizar el crecimiento y minimizar el estrés térmico.
Este conocimiento también es relevante en el contexto del cambio climático, donde las temperaturas extremas y su imprevisibilidad pueden afectar la fisiología de los peces cultivados. “Comprender los mecanismos de plasticidad fisiológica frente a variables abióticas ofrece herramientas valiosas para anticipar la respuesta de los peces a condiciones oceánicas futuras”, concluyen los investigadores.
Referencia:
Feidantsis, K., Antonopoulou, E., & Michaelidis, B. (2025). Unraveling the metabolic gene expression and energetic patterns of gilthead sea bream (Sparus aurata) under seasonal temperature fluctuations in aquaculture conditions. Fish Physiology and Biochemistry. https://doi.org/10.1007/s10695-025-01513-y

