Emilia-Romaña ha iniciado una nueva fase del proyecto experimental Octo-Blu con la liberación en el mar, frente a las costas de Cesenatico, de pulpos de pocos días de edad y de una hembra mantenidos en las instalaciones de la Universidad de Bolonia. El objetivo es comprobar si el pulpo, depredador natural del cangrejo azul (Callinectes sapidus), puede contribuir al control biológico de esta especie invasora y reducir su impacto sobre los ecosistemas costeros, la pesca y la acuicultura.
El proyecto comenzó en 2024 mediante un acuerdo entre la Región de Emilia-Romaña y la Universidad de Bolonia, en el marco del programa FEMPA 2021-2027. Durante casi dos años, los investigadores han estudiado el comportamiento, la alimentación y la capacidad reproductiva del cangrejo azul mientras desarrollaban, en paralelo, técnicas para la cría y reproducción del pulpo en condiciones controladas. El trabajo ha permitido obtener las primeras eclosiones y reunir datos sobre la interacción entre ambas especies, un paso necesario antes de trasladar los ensayos desde los tanques al medio natural.
Las primeras liberaciones se realizaron los días 11 y 17 de junio en zonas próximas a barreras artificiales sumergidas y han continuado durante agosto. La actual fase deberá permitir evaluar el comportamiento de los animales liberados y determinar si la capacidad depredadora observada puede traducirse, en condiciones naturales, en una reducción efectiva de la presencia del cangrejo azul. La investigación está coordinada por Oliviero Mordenti y Antonio Casalini, del Departamento de Ciencias Médicas Veterinarias de la Universidad de Bolonia.
El proyecto responde a una situación especialmente crítica para la producción de moluscos de la región. Según la Región de Emilia-Romaña, la proliferación del cangrejo azul ha destruido parte de la semilla y, en algunas áreas, ha provocado una reducción superior al 70% de la producción de almejas de talla comercial. Desde 2023, la administración regional ha destinado 3,5 millones de euros al apoyo de las empresas pesqueras y acuícolas afectadas, a los que se añaden 1,5 millones de euros en 2026, además de otras medidas destinadas a compensar pérdidas de ingresos y apoyar la captura, eliminación y comercialización del crustáceo.
Para el sector acuícola, sin embargo, el principal interrogante de Octo-Blu es si este mecanismo de depredación puede pasar de la prueba experimental a una herramienta útil a escala productiva. Que el pulpo sea capaz de alimentarse del cangrejo azul no significa todavía que su liberación permita reducir de manera significativa las poblaciones del invasor en las zonas de cultivo. El seguimiento deberá aclarar la supervivencia y permanencia de los pulpos en las áreas de liberación, su presión depredadora real en el medio natural y, especialmente, si esta puede generar un beneficio medible para las explotaciones de moluscos.
La Región considera Octo-Blu una de las vías experimentales que pueden complementar las medidas económicas ya adoptadas frente a la emergencia y se ha mostrado dispuesta a apoyar otros proyectos de universidades y centros de investigación. Para la acuicultura de moluscos del Adriático, el valor del enfoque dependerá ahora de los resultados obtenidos durante el seguimiento: utilizar un depredador autóctono como instrumento de control biológico abre una vía de interés, pero su eficacia, escalabilidad y capacidad real para proteger las zonas productivas todavía deben demostrarse.

