Copépodos bajo lupa /@misPeces
Noruega 4/10/2016 – En el ámbito académico está totalmente admitido que los copépodos son el alimento ideal para las larvas de peces marinos en sus primeros días de vida. Sin embargo, la dificultad técnica y económica para poder producirlos de manera constante los ha descartado como opción para la producción industrial a favor de los rotíferos y Artemias, a pesar de ser más pobres nutricionalmente.
A esta dificultad técnica para producir estos crustáceos maxipodos hay que sumar la necesaria producción de microalgas, ya que la calidad nutricional del copépodo depende en gran medida del fitoplancton que se le suministre para conseguir los perfiles de ácidos grasos requeridos por las larvas de peces marinos.
Para superar estas barreras, investigadores noruegos están trabajando en un prototipo para producir organismos de bajo nivel trófico en el que se integren microalgas y copépodos.
El régimen de recirculación se ha venido probando como el más adecuado, pudiéndose asegurar que su producción comercial sostenible está mas cerca de lo que se pensaba.
Los que mayor potencial tienen para su cultivo en acuicultura marina son los del Orden calanoide, y particularmente los del Género Acartia por tener etapas del ciclo de vida de menor tamaño y un perfil nutricional más equilibrado en comparación con rotíferos y nauplios de artemias.
Sin embargo, numerosos cuellos de botella deben todavía superarse hasta alcanzar niveles adecuados de producción, atendiendo a la especie que se emplee, las característica biológicas de éstos y sus perfiles nutricionales.

