/Enviphage
Derio (Vizcaya) 9/12/2015 – La reducción del uso de antibióticos a través de los bacteriófagos para eliminar agentes patógenos en las piscifactorías está arrojando resultados prometedores a escala de laboratorio, que para que puedan ser aplicados a un mayor nivel en la industria, deberá aún ser estudiado a fondo, sobretodo sobre el posible impacto ambiental de su uso.
Por ello, para poder establecer esta brecha entre la escala laboratorio e industrial, se ha puesto en marcha el proyecto Enviphage, basado en tecnologías genéticas, estudiará el efecto de éstos bacteriófagos en las comunidades de bacterias ambientales e intestinales, dos de los puntos críticos para la utilización de esta tecnología en las piscifactorías.
Este proyecto está financiado por proyectos LIFE de la Unión Europea y en la misma participan como coordinador Azti Tecnalia junto investigadores de España y Portugal de Aguacircia, Biopolis y la Universidad de Aveiro.
En este sentido el biólogo de Azti, Igor Hernández ha explicado que “durante los años 2014 y 2015, hemos seleccionado los bacteriófagos candidatos para esta investigación, centrándonos en aquellos que son activos frente a microorganismos patógenos para peces”.
Como comenta Hernández, las pruebas de campo comenzarán en 2016 “lo que llevará a determinar el efecto de esta tecnología sobre los microorganismos marinos, sobre los microorganismos presentes en los peces y sobre los propios animales”.
Si se cumplen las expectativas, los acuicultores dispondrán de una herramienta capaz de eliminar los patógenos de los peces sin consecuencias para el medio ambiente, los peces, los microorganismos y las personas consumidoras. Este avance reduciría enormemente el impacto ambiental de las piscifactorías, a la vez que aumentaría la rentabilidad de las explotaciones, al descender la mortalidad en los estadios iniciales del proceso de cría de los peces.
Desde Azti recuerdan que el uso terapias adecuadas para los estadios de desove y alevines pequeños para combatir infecciones bacterianas es aún escaso y “pocas de ellas resultan aplicables”. “Una gran parte de estos tratamientos, incluyen antibióticos, lo que acarrea problemas de salud pública al derivar en bacterias resistentes que pueden ser perjudiciales para el ser humano”.
La investigación está financiada por el programa LIFE+ de medio ambiente de la Comisión Europea y finalizará 2017.

