Madrid 01/04/2011 - La industria piscícola cuenta desde el pasado mes con una nueva organización que nace con el claro objetivo de incentivar en España la producción y la comercialización de las especies pujantes en los mercados mundiales: la perca del Nilo, la tenca, el panga y la tilapia, principalmente.
Se trata de la Asociación de Ciprinicultores y de Acuicultura Continental de Aguas Templadas, OPP-73, y aunque surge como una iniciativa de la Organización de Productores Piscicultores, el nuevo colectivo tiene personalidad jurídica e identidad propias para que “pueda recibir el impulso adecuado que requiere sin estar a la sombra de la salmonicultura de la trucha”, según explicó su promotor y también gerente de la OPP, Raúl Rodríguez.
La asociación aparece como respuesta a la propia demanda del sector, de las “muchas voces” que reclamaban la “necesidad de aprovechar y trasladar el knowhow de la piscicultura continental de la trucha” a estos nuevos nichos de producción. El mercado español ya evidencia este cambio de tendencia desde años y hay una urgencia por adaptarse a la demanda.
“Estamos viendo que las experiencias exitosas que se están dando en el mundo y en España son de piscicultura continental”, un ámbito que ya representa el 85 por ciento de la producción acuícola total (el 5 por ciento es marina y el 10 por ciento restante son diádromos) frente al 75 por ciento que significaba en 1980”.
Sin embargo, esta evolución positiva de la actividad mundial no se ha trasladado a nuestro país, donde las ventas de las especies nacionales son regresivas y en 2010 volvieron a bajar, un 12 por ciento, mientras productos importados como el panga subió un 70 por ciento y la perca, un 16 por ciento. “Esto son palabras mayores”, apunta Raúl Rodríguez, que concluye que estas nuevas especies “son una auténtica realidad y hay que contemplarlas porque van a seguir creciendo”.
Además, nuestra industria no parte de cero en estas otras producciones, sino que tiene experiencia en algunas como la tenca, que se cría y comercializa en Extremadura y el suroeste de Castilla y León.
La oportunidad comercial es clara, pero detrás también hay un factor de sostenibilidad de los ríos que no se está cumpliendo. El responsable de la OPP-73 critica que “nuestras aguas están infrautilizadas, no hay nada”, de manera que “otros se están frotando las manos con crecimientos anuales del 10 por ciento -la producción mundial piscícola continental ha pasado de 2 millones de toneladas en 1980 a 28 millones en 2008-, mientras nosotros somos el mercado receptor y sin que nadie controle las importaciones”. Unas palabras rotundas pero que no encierran el “todo vale”, según matiza Rodríguez, sino que invitan a realizar “un desarrollo sostenible, equilibrado y ordenado de nuestros recursos”.
El principal reto de la asociación es, por lo tanto, promover la incorporación de estas especies actuando sobre las dos partes: productores y consumidores. “Queremos activar la producción a la vez que la comercialización a través de campañas de divulgación y promoción desde este mismo año; realizaremos actuaciones de formación y de defensa sectorial en problemas como el de las grandes aves; y trabajaremos en el diseño de piensos y de instalaciones y en labores de representación institucional a nivel europeo para aprovechar las experiencias de otros países, como Chequia o Polonia”.
Rodríguez considera esta estrategia como una cuestión de “responsabilidad social” y argumenta que “miren por dónde se miren, las especies de esta nueva organización son provechosas”. La única preocupación es que la Administración frene, o siga frenando, su crecimiento con “reglamentaciones excesivamente celosas e inconvenientes que nos puedan atropellar y limitar”. Una legislación exigente y restrictiva que, sin embargo, choca con la permisividad que rodea a las importaciones de panga, en su mayoría de Vietnam, cuyas condiciones de contenido de carne o sistemas de producción empleados “no serían homologables en la UE”.

