INVESTIGACIÓN

La acuicultura es el camino para una seguridad alimentaria mundial de bajo impacto

Las emisiones antropogénicas generadas por la acuicultura fueron de 0,49 por ciento del total en 2017 según un estudio científico publicado en Scientific Reports

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Roma 17/08/2020 – La acuicultura como sistema de producción de proteína animal destaca sobre la ganadería terrestre y, particularmente la de rumiantes, por presentar una serie de ventajas relacionadas con la mayor fertilidad y mejor aprovechamiento del alimento. En términos de emisiones de gases efecto invernadero, la producción de animales acuáticos es de bajo impacto y comparado con la producción ganadera de rumiantes es, altamente sostenible, ya que no produce emisiones de metano entérico, como sí sucede vacas, ovejas y cabras.

Según un reciente estudio sobre las emisiones de gases de efecto invernadero de la piscicultura mundial, éstas son modestas y representan, aproximadamente, el 0,49 por ciento de las emisiones antropogénicas totales de 2017. En volumen, estas emisiones fueron de 263 millones de toneladas de CO2 equivalentes (263 MtCO2e), que es la herramienta de medición utilizada para comparar distintas fuentes de emisiones de gases efecto invernadero.

La acuicultura, como sistema de producción de alimentos, también debe ser considerada por su importante contribución a la seguridad alimentaria, ya que mejora directamente la disponibilidad y accesibilidad a alimentos, sanos y nutritivos; e, indirectamente, como motor de desarrollo económico.

Es importante destacar la riqueza nutricional del pescado en proteínas, micronutrientes esenciales y lípidos ricos en Omega 3.

Sin embargo, la producción de proteína animal es solo una parte de la acuicultura, ya que ésta también se ocupa de la producción de plantas acuáticas, la cual, puede representar una proporción significativa de la actividad a escala mundial.

El mundo necesita garantizar el suministro de proteína animal de forma sostenible y, para ello, debe asegurarse de hacerlo bajo los mayores niveles de sostenibilidad posible, y esto implica tener un alto control de las emisiones globales de gases efecto invernadero y cómo éstas se pueden mitigar.

Los investigadores del Rural College de Escocia (SRUC), FAO, Cargill y WorldFish en el estudio cuantificaron y analizaron las fuentes de emisiones de gases efecto invernadero de la acuicultura de moluscos, crustáceos y peces, con el objetivo de crear conciencia sobre cómo y por qué surgen las emisiones de gases efecto invernadero en las cadenas de suministro de la acuicultura y seguir mejorando la eficiencia de la actividad a escala global y compensar los aumentos de la producción esperados para que pueda seguir haciendo una contribución importante a la seguridad alimentaria.

En el trabajo, que ha sido publicado por Science Direct del Grupo editor de Nature, se aborda desde un enfoque comparativo con otras ganaderías terrestres, utilizando datos actualizados y detallados de piensos comerciales, lo que permite reflejar con una dimensión más real la situación, si se compara con otros estudios que utilizan literatura académica. Esta cifra, por otra parte, es similar a las emisiones de la ganadería ovina.

Por grupos de especies, los ciprínidos representan el 31 por ciento de las emisiones y el 31 por ciento de la producción. Mientras que, los crustáceos, principalmente langostinos representan el 21 por ciento de las emisiones frente al 10 por ciento de la producción. En el otro lado están los moluscos bivalvos que son causantes del 7 por ciento de las emisiones y el 21 por ciento de la producción.

La producción de materia prima para los piensos es, a su vez, la parte donde se producen más emisiones. Cuando se añaden las emisiones derivadas de la producción de harina de pescado, la mezcla de piensos y el transporte, la producción de piensos representa el 57 por ciento de las emisiones. La mayor parte de las emisiones no relacionadas con los alimentos proviene de la nitrificación y desnitrificación de compuestos nitrogenados en el sistema acuático (“N2O acuático”) y el uso de energía en la granja (principalmente para bombear agua, iluminación y propulsión de vehículos).

La acuicultura sigue siendo un sistema de producción de alimentos inmaduro en comparación con la agricultura y la ganadería, lo que pone de manifiesto de que todavía hay mucho margen de mejora a través de la innovación técnica, que a menudo se van a traducir en formas de reducir las emisiones y mejorar la rentabilidad.

El Dr. Michael MacLeod, quien dirigió la investigación señaló al respecto que “hay muchas formas de reducir las emisiones, incluido el desarrollo de razas mejoradas genéticamente adecuadas para tasas de conversión de alimentos más bajas, mejorando la salud, utilizando métodos de alimentación más precisos y mejorando la eficiencia energética en la granja. Los piensos son la principal fuente de emisiones en la mayoría de los sistemas, por lo que parte de la reducción se puede lograr antes de que lleguemos a la piscifactoría, en la producción de materias primas para piensos ".

Referencia:
Michael J. MacLeod, Maohammad R. Hasan, David H. F. Robb, Mohammad Mamun-Ur-Rashid. Quantifying greenhouse gas emission from global aquaculture. Scientific Reports.

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