La soja, un ingrediente clave en la alimentación animal en Europa —incluida la acuicultura—, ha ganado protagonismo en las estrategias de sostenibilidad del sector gracias a la creciente adopción de sistemas de certificación.
El nuevo European Soy Monitor 2022–2023, publicado por IDH en colaboración con Donau Soja, FEDIOL y FEFAC, ofrece una radiografía actualizada del mercado europeo y su evolución en sostenibilidad. El informe señala que la adopción de soja certificada según las directrices FEFAC ha pasado del 42% en 2019 al 54% en 2023.
Este progreso refleja una implementación creciente de esquemas de certificación como ProTerra, RTRS o SSAP (EE. UU.), que garantizan trazabilidad y prácticas responsables desde el origen. No obstante, el informe también advierte que, en regiones como el Cerrado y el Gran Chaco, la expansión del cultivo continúa produciéndose a costa de ecosistemas naturales.
Dentro del informe, la acuicultura aparece como uno de los sectores que ya integran criterios de sostenibilidad en sus cadenas de suministro. Aunque representa solo el 5,6% del uso global de soja, su impacto positivo es notable debido al alto grado de certificación en los piensos utilizados. En concreto, el documento destaca que las Guías FEFAC han sido adoptadas como referencia por el Aquaculture Stewardship Council (ASC). Esto implica que las granjas acuícolas certificadas por ASC deben utilizar soja trazable y producida bajo criterios de sostenibilidad reconocidos, reforzando así los compromisos ESG del sector.
Un ejemplo destacado es Noruega, líder en la producción de salmón Atlántico. Allí, el 100% de la soja declarada en piensos acuícolas está certificada bajo el esquema ProTerra y cumple con los requisitos de las Guías FEFAC SSG.
Este tipo de iniciativas no solo contribuyen a reducir la huella ambiental, sino que también preparan al sector para cumplir con normativas como la Regulación de Deforestación de la UE (EUDR), que a partir de diciembre de 2025 exigirá a empresas medianas y grandes demostrar que sus materias primas no están asociadas a procesos de deforestación o conversión de hábitats.
El informe también subraya la importancia de los enfoques territoriales en regiones productoras, que integran a múltiples actores locales —desde productores hasta autoridades— para lograr resultados sostenibles a largo plazo. Estos modelos, aunque aún en fase de desarrollo, pueden facilitar una transición más justa y efectiva en origen.
Para la acuicultura europea, integrar criterios de sostenibilidad en la selección de ingredientes —especialmente la soja— es ya una realidad. A medida que crece la exigencia de los mercados y las regulaciones ambientales se vuelven más estrictas, el compromiso con cadenas de suministro responsables no solo representa una decisión ética, sino también una clara ventaja competitiva.

